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La historia de una lucha vigente

No hay que ver en el feminismo una idea exótica, una idea extranjera. Hay que ver, simplemente, una idea humana.
José Carlos Mariátegui

Javier Garrido

Era el 24 de febrero de 1966. Estando parada frente a ese enorme portón de madera gruesa labrada y trabajado con terminaciones en acero. Su corazón latía insólito, la respiración agitada y sus piernas un tanto tambaleantes ante la oportunidad. Llevaban todo lo que ella era. por ese pequeño camino empedrado y adornado con enormes flores de castilla; atravesó los arcos de piedra que estaban a varios metros de su cabeza. Misma que llevaba agachada mientras avanzaba meditativa. Cargando un par de ropajes en un bolso de tela.

Estoy seguro que tuvo algo de miedo ante la incertidumbre de lo que seguiría. Pero su espíritu sabía que estaba en el camino correcto; había luchado tanto en sus silencios para poder conseguir estar allí. En el convento de la orden de san Gerónimo. Ni ella; ni nadie de nosotros podrían haber imaginado la trascendencia que llegaría a tener para una nación y una época como la nuestra. Esa decisión de aquel día.

Quisiera haber sido un espectador, que pudiera llegar a mirar los ojos de aquella joven de 21 años. Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana. Había quedado en la puerta que daba a la calle y la décima musa. Único Icono femenino de la literatura novohispana empezaba a tomar forma y crear su propia historia. Como ella misma lo escribió se consagro a:

 Vivir sola... no tener ocupación alguna. Ni la obligatoria de embarazarse, solo la libertad de mi estudio, ni rumor de comunidad que impidiera el sosegado silencio de mis libros. 

Ella sin duda vivió una etapa más difícil que cualquiera que podamos imaginar en el México actual. Con respecto al valor de la imagen de la mujer, con respecto al derecho de todo individuo a elegir la educación que para sí mismo desee; Con respecto a elegir lo que se quiere de la vida para sí mismo.  Cuando el valor social de la imagen femenina no existía. No hablemos del derecho a votar y ser votada o el derecho a decidir el rumbo de una nación. Privilegios que en verdad son recientes y muy ignorados.

Tomo la imagen de uno de los iconos más importantes para hacer hincapié en que el verdadero triunfo ante los pensamientos retrogradas y menospreciantes, ante las actividades discriminatorias y sobre todo ante los abusos que buscan la segregación de lo que es diferente (nótese que su diferencia abordando este tema es: ser mujer). No tiene cabida en nuestra sociedad actual y debe ser erradicada a través de una educación objetiva con miras al equilibrio.

Yo estoy a favor de la lucha, de la batalla y de la resolución de conflictos a través del método que sea necesario; inclusive “la Guerra misma” siempre que exista un fundamento para actuar en base a ese único camino como solución.

Pero no puedo ver como un triunfo renunciar y sé muy bien con base en la historia que nadie trasciende en la renuncia, cuando de estos temas se habla.

Pero sé: que abandonar o postergar la constancia y la oportunidad que hoy día todos los individuos tenemos a la educación es un error por donde se desee analizar; no podemos cerrar los ojos e ignorar un tema de suma importancia como lo es; las carencias que existen en el sector de la educación pública gratuita o no. ni popularizar una sola queja de una adolescente con acceso a redes sociales.

Ignorando los verdaderos gritos que existen en callejones oscuros, en las fronteras de nuestro país, en espacios laborales, centros comerciales, lugares de diversión; por mencionar algunos lugares donde muchísimas mujeres están viviendo una vida indigna por el solo hecho de ser mujeres.

Pero ponerse en el mapa del equilibrio y goce de libertades implica una gran responsabilidad que sin duda. Se pronto estaremos hombres y mujeres muy preparados para vivir.

Las mujeres más fuertes deben ser influencia objetiva en sus demás hermanas para no caer en el error y el boicot de un movimiento de suma importancia; como un pequeño ejemplo: Pedir un tren exclusivo para las mujeres y tratos especiales, no es. Ni será parte de un apoyo a este movimiento de igualdad de género que algún día alcanzara el empoderamiento del Femenino.

Que en ningún punto debe ser la venganza contra los estereotipos y mucho menos la idealización de la figura matriarcal por encima de la patriarcal.

De forma resumida lo que todos entendemos con ser parejos.

Como decía mi abuela: el planito no hay chipotudo.

Francisco Javier Garrido Ruíz