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La importancia del sexo para el bienestar y la salud

Armando FrancoSi estás estresado, probablemente tener sexo es lo último que tienes en mente, pero si puedes sintonizarte, el sexo es un gran liberador de estrés. Las relaciones sexuales inundan el cerebro de todas las sustancias químicas que nos producen una sensación de bienestar y, por otro lado, reducen los niveles de cortisol, la hormona responsable de generar estrés en nosotros; ahí la importancia del sexo.

La dopamina, que impacta los centros de placer y recompensa del cerebro; las endorfinas, que mitigan el dolor y el estrés; y la oxitocina, son liberadas durante el sexo y sus niveles más altos se experimentan al lograr un orgasmo.

Si quieres dormir mejor...

La prolactina, la hormona que te permite relajarte, también se libera tras el orgasmo. La combinación de la prolactina y el resto de las hormonas que producen bienestar son la razón por la cual, tras tener sexo, las personas duermen tan bien.

Para lograr el máximo nivel de prolactina, la ciencia sugiere alcanzar el orgasmo con la pareja, si es posible. Estudios demuestran que el nivel de prolactina tanto en hombres como en mujeres después de la copulación puede llegar a ser 400% mayor que tras haberse masturbado.

Potencia tu sistema inmunológico

Tener relaciones sexuales con regularidad también ayuda a combatir las enfermedades.

Investigadores de la Universidad de Wilkes en Pensilvania preguntaron a estudiantes con qué frecuencia tenían relaciones sexuales cada semana y luego compararon los niveles de inmunoglobulina A, un anticuerpo que funciona como la primera línea de defensa del cuerpo, en la saliva.

Los estudiantes que tenían relaciones sexuales una o dos veces por semana tenían los niveles más altos de inmunoglobulina A: 30% más que aquellos que no tenían relaciones sexuales, pero también aquellos que tenían relaciones sexuales tres o más veces por semana. Además, los estudiantes que tenían relaciones satisfactorias a largo plazo tenían los niveles más altos del anticuerpo.

Una investigación de 2004, publicada en el British Medical Journal, nos dice que para los hombre, la eyaculación frecuente muestra estar relacionada con un menor riesgo de cáncer de próstata.

Los hombres que hacen el amor al menos dos veces por semana tienen un 45% menos de probabilidades de tener una enfermedad cardíaca que aquellos que tienen relaciones sexuales solo una vez al mes o menos, según un estudio del Instituto de Investigación de Nueva Inglaterra. Pero los beneficios no solo son para los hombres. Un estudio de 2016 encontró que las mujeres que dijeron tener relaciones sexuales frecuentes y extremadamente satisfactorias tenían un menor riesgo de hipertensión, un precursor común de la enfermedad cardíaca.

Una serie de cuatro estudios sobre parejas comprometidas en Estados Unidos y Suiza descubrió que tener relaciones sexuales creó más afecto y mejoro la comunicación en la relación de la pareja.

En el contexto de la espiritualidad, la humanidad a cometido un grabe error al etiquetar el sexo como algo malo. Pero como podría ser malo, si del sexo surge la vida y la vida es sagrada. Este pensamiento ha sido una gran estupidez. Las personas totalmente enfocadas y sumidas en la espiritualidad durante siglos han huido al sexo, incluso en algunas religiones se les ha prohibido a sus sacerdotes el practicar el sexo, pero esto es antinatural y solo ha provocado que al no realizarlo físicamente, estos sacerdotes vivan con el sexo únicamente en la mente y lo convierten en una obsesión que termina enfermando a la mente y cuando esta energía se vuelve incontrolable los lleva a vivir su sexualidad de manera oculta a su sociedad e incluso a vivir perversiones como llegar al abuso sexual de menores.

También en algunas corrientes de yoga se ha buscado durante siglos el detener el impulso sexual, buscando la abstención o el experimentar el sexo sin llegar al orgasmo o la eyaculación. Esta idea absurda surge de un pensamiento supuestamente lógico. “Si la inhalación es vida y al morir lo ultimo que hacemos es exhalar, pues busquemos inhalar mas de lo que exhalamos”. Incluso algunos Yogis han practicado el reducir el numero de respiraciones con el objetivo de alargar la vida. (QUE ESTUPIDEZ). Y siguiendo esta supuesta lógica, “si al recibir el sexo surge la vida, pues al sacar la energía en la eyaculación, la vida se va; entonces, pues no tengamos sexo y no eyaculemos y así lograremos alargar la vida”. (TREMENDA ESTUPIDEZ). La vida es nacimiento y muerte, inhalar y exhalar, disfrutar, vivir el éxtasis, llegar al orgasmo y eyacular. Pensar en solo recibir sin dar, es un absurdo egoísmo. Regalar y ofrecer a tu pareja tu orgasmo y tu eyaculación, también es un acto de amor.

Hacer el Amor puede ser un acto de profunda espiritualidad. Tu intención puede transformar el momento en una hermosa celebración, en la cual el acto te lleve a un estadio sagrado, en el que tu cuarto se convierta en un templo en el cual todo es liviano y no existe el tiempo, donde un fuego sagrado nos purifica, así como nos purifica el silencio de la meditación. El sexo puede ser sagrado si lo hacemos con nuestro ser amado, estando totalmente presentes.

Hacer el Amor te conecta con la energía vital, con la fuerza que lo crea y lo mueve todo.

Armando Franco

Armando Franco