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La raíz emocional de la enfermedad

Rocio Suarez¿Te ha pasado que enfermas y vas al médico varias veces pero no logran detectar la causa de la enfermedad? Pues entonces estuviste en la misma posición que Alejandro. Con tan solo catorce años, pasó los últimos nueve entrando y saliendo del consultorio médico. Siempre aparecía algo diferente. Le hicieron una gran cantidad de exámenes físicos, pero siempre volvía aparecer algo nuevo. Sus padres no sabían qué hacer.

Casos como el de Alejandro hay muchos. Falta que examines algo: corazón y mente, porque lo más seguro es que el problema no esté en lo físico. Dice Boris Cyrulnik que “(...) cuando el corazón no llora, lloran los órganos”. Hasta que los médicos analizaron e indagaron en diferentes aspectos de su vida, descubrieron que el problema era que en el colegio algo andaba mal. Así se inició el proceso para que Alejandro sanará su corazón y, por lo tanto, su cuerpo.

El Dr. Hamer es uno de los que ha investigado este tema, tras su propia experiencia con el cáncer. Luego del fallecimiento inesperado de su hijo, Hamer desarrolló cáncer de testículos y su esposa, de ovarios. Esto lo llevó a investigar la relación de una experiencia de choque con el cáncer. Sus investigaciones con pacientes de cáncer, confirmaron sus sospechas: está relacionado con un choque conflictivo, que llamó síndrome Dirk Hamer, en memoria de su hijo.

Sus estudios, entre muchos otros, demuestran que cada enfermedad tiene su simbología emocional. Es decir que el cuerpo te habla para mostrarte lo que el corazón te avisa a gritos que algo no está funcionando. Una enfermedad no es una desgracia o un infortunio, sino que por el contrario se convierte en una expresión más de la vida.

Hay asociaciones ya establecidas, de manera general, entre emociones y cuerpo. Por ejemplo, si tienes problemas del corazón la raíz está en la pérdida del territorio; si es diabetes, es por casas divididas; si es gripa, problemas estomacales o colon irritable, es estrés; si es dolor de espalda alta, son responsabilidades que no te corresponden; si es tiroides, es algún miedo frente a ti; si es cáncer de seno, es la relación con pareja o hijos; entre muchas otras asociaciones. Presta atención plena a tu cuerpo, porque es el mejor transmisor de información que puedes tener.

¿Te ha pasado que tomas un medicamento para cierta enfermedad y no funciona, mientras que a otros pacientes sí les da resultado? Si no detectas la raíz emocional de las enfermedades, el cuerpo persistirá enviándote las señales que más pueda para que lo escuches. ¿Te animas a descubrir la raíz emocional de la enfermedad? Una vez lo hagas, estás listo para el paso siguiente: ¡ir a la acción!

Rocío Suárez