La técnica de los tres minutos en la oficina

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Seguramente te habrás dado cuenta de que en la oficina o en tu lugar de trabajo hay algunas tareas que son muy importantes, pero piensas dejarlas para después por varias razones, puede ser porque te causa mucho pesar y no es tan urgente, porque prefieres hacer las actividades que demandan de tu participación inmediata y dejar eso importante para después (para cuando se convierta en urgente).

SABIDURÍA QUE AYUDA: Eso se llama procrastinación, que también es conocida como la postergación o posposición, y es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables. Horacio dijo una vez: "El que ha empezado tiene hecha la mitad de la tarea".

Todos en el trabajo tenemos algunas actividades que nos cuestan más trabajo. Dejamos para después las tareas porque las consideramos muy difíciles o aburridas. Para ayudarte a evitar este tipo de actitudes te recomendamos la técnica de los tres minutos. Una estrategia que no sólo te ayudará a aliviar esa preocupación, sino que te hará adelantar algo de trabajo.

Elige esa actividad que no quieres hacer, identifícala y calcula el tiempo que necesitas para terminarla, seguramente necesitas una hora o más para realizarla. Quizá estés pensando que no tienes tiempo para trabajar en ello ahora, así que te sientes tentado a dejarlo. Te aconsejamos no hacerlo.

Dedícale sólo tres minutos a esa actividad, sólo tres minutos de tu tiempo, tres minutos sin interrupciones. No tomes el tiempo ni pongas alarma en tu reloj. Verás que cuando levantes la cabeza te habrás dado cuenta de que en realidad no pasaron 3 minutos, sino que ya llevas 20 o quizá media hora. También habrás descubierto que avanzaste más de la mitad y que no fue tan difícil.

¿Ves? Te percataste de que no tuvo ningún sentido dedicarle sólo tres minutos a esa actividad, por lo tanto tomaste la decisión de seguir adelante.

¡Tienes un logro!, probablemente te detuviste a la media hora y no terminaste de hacer el trabajo, pero lo que sí conseguiste fue empezar, y ese ya es un pequeño éxito. Al día siguiente o en el próximo rato libre dedícale otros tres minutos.

Sin continúas haciendo ésta actividad estarás venciendo la procrastinación y empezarás a llevar a cabo todos tus objetivos laborales y personales que te costaba comenzar.