La ventaja de ser eficiente en el trabajo

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Felipe abrió el buzón de su casa y analizó la correspondencia, eligió las cartas más importantes y desechó lo demás, pues ningún sobre le pareció importante a primera vista, hizo una bola con los papeles y la tiró a la basura.

Esa misma tarde recibió una llamada telefónica. La señorita se identificó y le preguntó si había recibido en la correspondencia un certificado de ganador de un sorteo, debía presentarse al siguiente día a más tardar con lo que la carta indicaba.

Él corrió al bote de basura y examinó uno a uno los papeles, lo encontró todo arrugado, lo abrió y leyó: “Estimado cliente, debido a que usted realiza sus pagos frecuentemente su nombre fue escogido, entre miles, para entrar a un sorteo de un auto compacto, resultando usted el único ganador, por lo cual agradecemos que se presente lo antes posible en la siguiente dirección”.

Al final de la carta se leía en letras pequeñas: “Favor de presentar este certificado de auténtico ganador sin manchas, roturas ni arrugas, en caso de querer reclamar el premio”. Felipe lo mostró a su esposa, ¡por fin tendrían un auto propio! Si tan sólo pudieran quitarle las arrugas.

Plancharon el certificado varias veces esa tarde sin lograr ningún éxito, las marcas no se quitaban. A la mañana siguiente se presentaron con su documento arrugado, pero perfectamente bien planchado. El gerente observó con atención el papel y sonrió. Le dijo a la secretaria: “lo mismo les pasa a todos, pero siempre se los perdono, entreguemos las llaves del auto al nuevo dueño”.

La vida laboral se podría comparar con un certificado, mientras seas más eficiente tu carta de presentación estará intacta. Pero si eres de aquellos que se la pasan quejándose, que prefieren hacer caso a la ley del menor esfuerzo o simplemente no te interesa aportar nada nuevo, tu carta de presentación podría estar arrugándose.

Nuestra historia de hoy terminó con un final feliz, pero no siempre es así. Son comunes los momentos en que llega la oportunidad y simplemente la recompensa se la llevan otros, y todo por cometer el error de hacer el menor esfuerzo, dicho en concordancia con nuestra analogía, por arrugar y tirar nuestra carta de presentación a la basura.

Un dicho popular dice “crea fama y échate a dormir”, procura que tu carta de presentación en tu trabajo sea el de una persona eficiente, propositiva, emprendedora, amable e inteligente.

Llegará el momento en que se presente una oportunidad. Entonces el responsable en turno volteará a ver y elegirá a quien considere más capacitado para realizar el trabajo.

El poeta londinense Samuel Johnson escribió alguna vez: “Las oportunidades son como los amaneceres, si uno espera demasiado, se los pierde”, en lugar de esperar busca la oportunidad.

Si hasta ahora has estado haciendo algo mal (llegar tarde, ser desorganizado o ser descortés), deséchalo y procura tener ese cambio que te dará el empuje, abre las puertas para buscar una nueva oportunidad.