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El supremo arte de la guerra; es doblegar al enemigo, sin luchar.

Sun tzu.

Francisco Javier GarridoLa felicidad es un argumento social. Que ha sido bastante publicitado y los mercadólogos le han sabido dar miles de rostros. Desde el videojuego que añorabas cuando eras un niño; los tenis que traía alguien con mayores recursos en la escuela, la familia que se idealizaba a través de comerciales en la radio, el suculento panecillo cubierto de chocolate, la chica de hermoso cabello, con quien pensabas podrías tener la vida perfecta ; hasta los autos con los que muchos sueñan manejar. La felicidad puede tomar muchos rumbos y generar en cada uno de nosotros todos los intereses posibles e inimaginables.

La felicidad nos gusta, nos llena y esta más allá de oxcitocina, endorfina, serotonina y dopamina. En nuestro cuerpo y aunque científicamente esto sea una verdad y la manipulación en el consumo de chocolates pueda provocar tales emociones en nuestra persona. Nosotros podemos llevar nuestra vida a un estado mayor sin la necesidad de tales consumos.

Las capacidades que tenemos como seres humanos. Podrían contarse hasta las estrellas, pero siempre es mejor para otras personas con otras intenciones hacer que nosotros mismos nos identifiquemos como seres de consumo. Para que nuestras voluntades y objetivos estén en conseguir dinero, haciendo el interminable canje de horas de vida por dinero. Que diferencia hay entre eso y cambiar oro por espejos. Al final ninguna.

La verdad más auténtica que existe  y nos cuesta aceptar; es que todo lo que buscamos en la satisfacción externa, nace y se manifiesta en nosotros mismos. En nuestro interior, dándole forma y sentido en nuestra mente. Es por ello que puedo decir directamente; aunque parezca violenta mi observación que: “la felicidad está sobrevalorada” debido a lo desvirtuado de nuestros objetivos existenciales. La verdadera felicidad está en estar, en ser y en aceptar.

Existen muchas filosofías que establecen que la felicidad es el motivo de la vida. Y creo que lejos de darle continuidad a la filosofía establecida hace más de 2000 años por Epícuro. La vida tiene sentidos mayores y las felicidad es una estado de ánimo al que podemos apelar mentalmente en el momento en que decidamos.

Las percepciones de nuestras realidades particulares siempre arrojarán el resultado que nuestra actitud decida. Así podríamos despertar una mañana en un edificio de tabiques rojos,  en una cama individual, con un colchón que tenga algunos resortes saliendo y cobijas viejas; escuchando el irritante sonido de la campana que acompañada de gritos nos avisa que va pasando el camión de la basura; en un barrio violento y con pobreza económica como Ecatepec. Y decir “gracias” por un día más, por tener salud, una familia unida, entre otras tantas bendiciones. Como de una forma contrastante; despertar en una cama exquisita de un hotel de lujo en las Vegas nevada, con una vista maravillosa por encima de los casinos y estar planeando ese día; matar a los más número de asistentes del concierto que va a celebrarse frente a tu ventana, para después suicidarte.

La felicidad está al alcance de un nuestro pensamiento que nos exija cambiar la perspectiva.

Así que si por algún motivo hoy no te siente feliz, date un respiro. Todos tenemos derecho a tener un mal día. Respira profundo y abraza un recuerdo por más absurdo que te parezca, aquel que más de una vez te ha sacado una carcajada. Y sonríe. Aunque no tengas tantas ganas de sonreír, hazlo. Empieza por una sonrisa pequeña y después vendrán las carcajadas.

Dale tiempo a la gama de emociones que vienen incluidas en el paquete vida y disfruta del miedo, de la tristeza, de las sonrisas, del amor y el enojo. Pero se tú y solo tú el dueño de tus elecciones. Ser feliz es muy sencillo para la mayoría de nosotros. Si quieres ser feliz. Solo se feliz al final es gratis.

No dejes que nada te lleve lejos de tus balances y tus objetivos; si hoy crees que la vida o el escenario nacional o social se empieza a ver más difícil. Te invito a que digas conmigo “Gracias” porque gracias a eso después de todo estas dificultades nos hará mejores seres. Y cuando sientas que ya no puedes. Nunca olvides. Que habemos muchos que al igual que tú sabemos que...

La vida es guerra.

Francisco Javier Garrido Ruíz