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Javier GarridoLa vida es. Por más que le busquemos conceptos científicos y explicaciones que hagan que nuestro cerebro pueda aceptar como algo razonable, la vida es.

La vida nos supera en magnificidad. Ésta puede ser una simulación de la Matrix o una forma desarrollada de pequeñas formas biológicas, la vida es cruel, es poesía, es un trayecto; lo que tú digas.

Es la vida lo que decidas conceptualizar de ella y como decidas vivirla, ella es más grande que el Ego y las memorias de cada uno de nosotros y en medio de todos los misterios; la vida tiene su propio objetivo.

Creciendo en uno de los municipios más poblados del Estado de México: Ecatepec; en uno de los barrios que cada vez a estado aumentando en su peligrosidad. Puedo establecer también que la vida es un resultado de hábitos elegidos y nosotros elegimos los más correctos que pudimos.

Junto a algunos de mis amigos que crecimos en ese lugar, me considero un sobreviviente del sistema de vida que allí se desarrolla, pues muchos de los niños y chavos con los que solíamos convivir murieron sin cumplir la mayoría de edad, algunos mientras estaban en alguna fiesta fueron acuchillados, otros baleados en riñas de pandillas, murieron durante un asalto al transporte público o en medio de un ajuste de cuentas entre traficantes de droga que disputaban el territorio.

Ellas fueron amigas, compañeras o solo vecinas; ellas estaban entre nosotros y de pronto se volvieron parte del índice de feminicidios que hoy alertan al país.

Otros pocos de nuestra generación o más jóvenes están viviendo sentencias en diferentes CEFERESOS (Centros federales de reformación social) por intento de robo, secuestro, tráfico o extorsión; además de los que están allí esperando sentencia por ir caminando en el lugar y hora equivocados.

Con algunos de ellos compartimos banca dentro de un salón de clase, sonreímos o hasta peleamos. Los más afortunados tal vez, “asentaron cabeza” crearon una familia y han hecho de ir al trabajo y regresar a casa su forma de percibir la vida.

Viniendo de allí; tuvimos tiempo para ver la gama de posibilidades en que se puede convertir la vida. Y Sé muy bien que la diferencia de donde me encuentro yo y donde se encuentran ellos radica en 3 aspectos para vivir la vida. Mismos que decidí incorporar sobre mis días y puede incorporar cualquiera que se encuentre o no en condiciones adversas.

1.- Disciplina

2.- Educación

3.- Gratitud

La disciplina nos lleva a formalizar los mejores hábitos para obtener nuestras metas.

La educación es la necesidad más grande que existe en lugares de este tipo; que en nuestro país hay muchos. Más no me refiero únicamente a una educación académica, también a una real educación espiritual, social y de todos los ámbitos que el saber abarca y ayuda a construir.

Y en tercer y no menos importante puesto, la gratitud, que es una de las practicas más importantes en el día a día; saber agradecer a quienes nos ha brindado un poco de si, hará que recibamos más aun y así poder dar a su vez, a quienes necesitan de nosotros.

Ser agradecido con la vida y con quienes nos la dieron, como nuestros padres, tanto como a las tantas energías que intervinieron para que llegáramos aquí.

Estas 3 palabras nos ayudaron a mantenernos lejos de nuestra zona de confort. DISCIPLINA, EDUCACION y GRATITUD. Hasta la fecha ellas, nos mantiene en movimiento y sé perfectamente que a través de la magia que emanan, de cualquier situación por muy difícil que se manifieste, sabemos que se puede salir avante.

Por ello hoy las pongo sobre la lectura buscando puedan ser útil para quienes se encuentran en momentos extraños. Porque esa es nuestra experiencia y seguimos llevando una parte de toda esa vida aun; pero en un territorio menos hostil.

Y así podríamos quejarnos de esa vida que nos tocó y esas situaciones o por lo contrario: agradecer por todas esas experiencias que nos fortalecieron y nos llevaron a cumplir el ciclo natural de las especies a través de esta selección.

La vida es: el mejor ejemplo de que la magia existe.

Para mí la vida es guerra. Larga vida al barrio.

Francisco Javier Garrido Ruíz