La zona de confort es un hermoso lugar, pero nada crece ahí

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La zona de confort es un lugar mental en el que nos sentimos a gusto con todo y para muchos resulta ser una meta, pues ¿quién no ha deseado alguna vez un empleo bien remunerado que nos deje bastante tiempo libre para ocuparnos de asuntos como tomar una siesta a mitad de la tarde, despertar y no saber si ir al cine o quedarse en casa a terminar todas las temporadas de una serie en Netflix? En realidad no suena tan mal, ¿verdad? pero no necesariamente es así de bueno.

Imaginemos que tienes un empleo estable en el que conoces a la perfección los horarios. Sabes que puedes llegar 5 o 10 minutos tarde sin que nadie te moleste sobre eso. Que puedes prepararte un café y charlar un poco con los demás compañeros de trabajo antes de sentarte en tu lugar para comenzar a laborar. Que treinta minutos antes de tu hora de comida ya estás preparando tus cosas para salir con tiempo y hacer rendir al máximo ese tiempo. Regresas sólo para dar revisar con calma tu Facebook y ponerte al tanto de lo que está pasando en el mundo, o por lo menos en tu colonia, y para el final del día laboral ya te estás despidiendo de todos 10 minutos antes. Podrías continuar así por meses o años, pues siempre cumples con lo que tienes que cumplir y nadie te presiona por que hagas más. Pero sabes qué, de ahí no vas a pasar nunca. Al principio será divertido ver cómo otros se parten la espalda y se acaban en estrés para cumplir con más trabajo del que les corresponde y para ti eso no tendrá sentido. Con el tiempo esas personas comenzarán a ascender dentro de la empresa y creerás que lo único que han conseguido son unos pocos pesos extra por el doble de responsabilidades y trabajo. Tú seguirás ahí, cumpliendo con lo que te corresponde, no más, no menos. Pasará más tiempo y un día uno de aquellos compañeros con los que entraste ya te estará dando ordenes. Podrás echar un vistazo a la vida que lleva y te darás cuenta de que tú podrías haber tenido lo mismo y más, pero jamás moviste un dedo para conseguirlo.

Ahora te das cuenta de que la empresa podría pasar por un mal momento y que es más fácil que tú te quedes sin empleo que aquel sujeto fanático del estrés y del trabajo, y que si por asares del destino él renunciara o se quedara sin empleo, conseguiría un puesto igual de alto al que tiene ahora, pero en otra empresa, y tú, muy probablemente, tendrías que comenzar de ceros.

La zona de confort es un lugar muy hermoso, pero difícilmente verás crecer tus conocimientos y aptitudes. Difícilmente crecerás como persona.