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Gabriela Montiel

Las Finanzas antes del Matrimonio

 

Sabemos que es complicado manejar nuestro dinero cuando uno es soltero, ahora imagina las cosas como se complican cuando se conjugan dos voluntades, visiones y perspectivas a futuro. Es casi un hecho que las ideas de tu nueva pareja con respecto al dinero –cómo ganarlo, administrarlo, gastarlo– serán distintas y hasta a veces opuestas a las tuyas. Es por ello, que es importante hablar sobre el tema directamente y con total franqueza antes del matrimonio.

 

La mayoría de las parejas, no tienen problema en comunicar su historia sexual, pero tratándose de dinero, la costumbre es guardar silencio. Hablar de dinero y nuestra manera de percibirlo significa descubrirle al otro nuestras motivaciones más íntimas. Es la última frontera de la apertura en pareja. En otras palabras, abordar el asunto implica mucho más que establecer metas en común, elaborar presupuestos y organizar la vida financiera conforme a un esquema compartido.

 

Parecería lo menos romántico del mundo, pero en realidad hablar de dinero es una prueba de confianza y amor. No sólo se trata de revelarle al otro la situación económica personal sino, fundamentalmente, de empezar a elaborar en común un plan a futuro que contemple las necesidades, deseos y metas, individuales y compartidas. Recuerda que evadir el tema "será una trampa que al cabo del tiempo, se vuelve contra la pareja.

 

Para facilitar esta comunicación, a continuación encontrarás un pequeña guía de preguntas:

 

¿Cuánto tienen?, ¿cuánto ganan?, ¿cuál es su liquidez?, ¿cuáles son sus bienes además del dinero?, ¿cuáles son sus cuentas bancarias?, ¿tienen alguna inversión?, ¿manejan tarjetas de crédito?, ¿tienen deudas?, ¿a cuánto ascienden sus deudas?, ¿cuánto gastan y en qué? ¿Trabajaran ambos?, ¿sólo uno lo hará?, ¿tendrán cuentas separadas y/o conjuntas?, ¿quién administrará los recursos y cómo?, ¿Qué quiere cada uno?, ¿Cuáles serán los gastos a futuro más importantes?, ¿Tienen ya algún asesor financiero?

 

Más allá de su sentido puramente material, el dinero acarrea una serie de significados relacionados más con la psicología, emotividad e historia personal de cada ser humano. En un mundo ideal, el dinero debería ser simplemente eso: moneda de cambio, pero desafortunadamente en la realidad sucede lo contrario: muchas de las carencias, vacíos, anhelos y pasiones más íntimas del individuo se manifiestan a través de la forma en que gana, gasta y administra su dinero. Justamente por ello es que el tema de las finanzas antes del matrimonio suele ser tan conflictivo en la pareja. No sólo se trata de manejar con eficacia el dinero sino, fundamentalmente, de enfrentarse a todo lo que éste simboliza en términos de sentimientos, ideas, creencias y prejuicios. La pareja ahora como un equipo, debe conocer el estado de sus finanzas e involucrarse activamente en su manejo. No sólo se trata de prepararse para cualquier contingencia –enfermedades, muerte, quiebra, crisis–. La participación en la economía familiar es una demostración de madurez y compromiso mutuo. Recientemente se ha acuñado el término de infidelidad financiera, que trata sobre el ocultamiento de ingresos y gastos que se tienen, y que no son compartidos con la pareja.

Gabriela Montiel