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Gabriela Montiel

Las mujeres y las finanzas: la pareja ideal

 

Existe un mito que impide a muchas mujeres tomar el control absoluto de sus propias finanzas. Este falso mito es pensar que “alguien se encargará de ellas”, ese alguien puede ser bien su esposo, padre, hermano, el gobierno, etc. Por esta razón, son varias las mujeres que consideran el dinero como algo “ajeno a ellas” y no apropiado para su vida familiar. Esta idea difícilmente las ayudará a sentirse seguras financieramente hablando.

Actualmente las mujeres fungen como sostén de más de 15 millones de familias mexicanas. De cada 5 negocios que se abren en México, 3 pertenecen a mujeres; y en el 29% de los hogares mexicanos son ellas el “jefe de familia”. Puede que ella alcance puestos laborales muy superiores a los de su pareja, pero esto debe ser motivo de satisfacción, no de humillación. El dinero es el representante material de la riqueza; según Marx, con el dinero nace una fuerza, que es el poder que genera poseerlo. Es acumulable, transferible, manipulable e inespecífico. Constituye un intermediario cuya rentabilidad, en el mundo de los negocios, depende de mecanismos racionales, evaluaciones y planes estratégicos, de las personas o grupos que lo instrumentan. Se trata de un intercambio pautado, con el fin de obtener beneficios.

 

La mitad de las mujeres que trabajan dicen que han tenido que recortar sus ahorros para el retiro para gastar más en sus hijos y nietos. Por lo que si tu hijo adulto tiene problemas financieros, encuentra la forma de ayudarlo de forma que no afecte tu bienestar financiero; ofrécele consejos prácticos en vez de dinero. Al menos asegúrate de que tus necesidades básicas estén cubiertas antes de ofrecer dinero: “tus ahorros para el retiro deberían ser automáticos y estar actualizados, así que no pagues accidentalmente el seguro del auto de tu hijo en vez de hacer el pago mensual a tu cuenta de ahorro“. Por otra parte, las mujeres que salen del campo laboral no sólo pierden ingresos durante los años de ausencia, sino que suelen ganar menos dinero una vez que regresan. La solución es mantener un trabajo de tiempo completo o de Freelance en vez de renunciar. El 54% de las mujeres ni siquiera explora las opciones de horarios flexibles antes de renunciar a su trabajo, y ésta es, una muy buena forma para cerrar la brecha curricular y mantener tus habilidades frescas y actualizadas.

El reto para la nueva generación de mujeres empresarias y madres de familia es afrontar la situación directamente y con actitud ganadora, además de preocuparse por su propio ingreso. Recuerda que para crecer materialmente, es necesario haber crecido antes emocionalmente. Así una persona autónoma, con una elevada autoestima, puede pensar a largo plazo y no se hunde ante el primer tropiezo. Muchas mujeres salen de la universidad con títulos, pero no salen preparadas emocionalmente para correr riesgos. La era de la información ofrece oportunidades sin precedentes para la libertad financiera. Sin embargo, la formación, como en la era industrial, les capacita para ser empleadas en lugar de formarles para ser emprendedoras o creadoras de su propio destino. Muchas profesionales eficaces dejan de serlo cuando se encaran a cuestiones monetarias. Se ven como niñas desvalidas, incapaces de reclamar dinero, poner precio a sus servicios profesionales o recuperarse de una jubilación anticipada, un revés económico o un divorcio. Así que ahora ya lo sabes, tienes que reflexionar y darle forma a tu vida de manera que el día de mañana te sientas orgullosa de tus logros.

 

Gabriela Montiel