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Las tarjetas de crédito son ¿nuestras amigas o enemigas?

 

Gaby Montiel

Gaby Montiel

El objetivo de tener una tarjeta de crédito es capitalizar las ventajas y disminuir las desventajas y la única manera de hacerlo es mediante un uso “inteligente” de la misma. Las tarjetas de crédito son grandes aliadas y de alguna manera se han vuelto imprescindibles para miles de personas; pero pueden ser también un arma de doble filo que nos pueden llevar a un endeudamiento desaforado si no se les trata con mesura.

Las ventajas que tiene el hacer uso de la tarjeta de crédito son muchas, por ejemplo, la posibilidad de comprar bienes o servicios en el momento en que se desea, pagos a meses sin intereses, no llevar dinero en efectivo y correr el riesgo de que este se pierda; nos funciona como un medio de pago con aceptación internacional, para el uso de reservaciones de hotel, alquiler de autos, una emergencia como el ingreso a un hospital, domiciliación de servicios, pagos por Internet, etc. Una ventaja muy importante es la formación de un historial de crédito en base al cumplimiento en tiempo y forma del pago de la tarjeta; éste puede ser útil para la concesión de préstamos; estos son algunos de los beneficios de ser un tarjetahabiente cumplido.

El manejo de las tarjetas de crédito exige extremo cuidado y total comprensión por parte del usuario para sacarles el máximo provecho. Cuando no se conocen exactamente sus condiciones y se abusa de ellas, dejan de ser una ayuda para el manejo de las finanzas personales y se constituyen en una carga más en la capacidad de endeudamiento.

Cuándo no se tiene el cuidado especial que merece la tarjeta de crédito; muchos se espantan cuando llega el indeseado “Estado de Cuenta” de su tarjeta de crédito en este momento es cuando la tarjeta deja de ser una herramienta, para convertirse en el motivo del dolor de cabeza del usuario. De pronto les da amnesia, pues no recuerdan ni cómo, ni cuándo, ni en dónde gastaron. Sin embargo, la tarjeta no tiene vida propia y de la persona depende hacer un buen uso de la misma.

La primera regla es recordar que la tarjeta de crédito es un dinero “prestado” por el banco y que tarde o temprano tendrá que devolverlo; y es mejor temprano, pues tarde ya viene con comisiones e intereses. Es por ello que solo se debe gastar lo que se puede pagar, así sea en cuotas mensuales.

 

¿Cuándo se convierte en nuestra mejor AMIGA la tarjeta de crédito?

  • Cuando solo tenemos una o dos a lo mucho.
  • Cuando las usamos para comprar en gastos presupuestados.
  • Cuando pagamos de “contado” el saldo pendiente. Ser totalero.
  • Cuando pagamos en las fechas límite de contado o antes.
  • Cuando revisamos los estados de cuenta.
  • Cuando aprovechamos los descuentos.
  • Cuando aprovechamos las millas, puntos, promociones, etc.
  • Cuando la incluimos en nuestro presupuesto mensual.

¿Cuándo se convierte en ENEMIGA mala onda la tarjeta de crédito?

  • Cuando tenemos más de tres sin control, solo por presumir.
  • Cuando las usamos para compras innecesarias o peligrosas.
  • Cuando solo pagamos el MÍNIMO.
  • Cuando nos atrasamos en los pagos.
  • Cuando no guardamos los comprobantes para verificar las compras.
  • Cuando las usamos tomando licor (Mezcla peligrosa).
  • Cuando las usamos en viajes al exterior sin respaldo para pagar después.
  • Cuando creemos que es una extensión de nuestro sueldo

No deje que las tarjetas se conviertan en sus enemigas, ellas deberían ser un medio para lograr metas.

Revise y lea muy bien el contrato (las letras pequeñitas) recuerde que muchos bancos cobran recargos como manejo de cuenta, comisiones anuales, retiro de cajeros automáticos, consulta de saldo, te meten seguros que ni solicitas, etc. Los ejecutivos de los bancos solo te van a contar lo bonito así que, es mejor preguntar el lado oscuro.

 

Gabriela Montiel