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Leyendas del arcoíris

El arcoíris es un fenómeno visual y meteorológico que brinda un buen espectáculo natural, a muchas personas les fascina verlo, se forma con la descomposición de la luz en el espectro visible continuo en el cielo, esto se produce por refracción cuando los rayos solares atraviesan pequeñas gotas de agua contenida en la atmósfera del planeta Tierra. El arcoíris tiene los colores rojo en la parte exterior y el violeta hacia el interior. Hay un tipo de arcoíris que se llama doble, no es muy frecuente, pero tiene los colores invertidos, el rojo hacia el interior y el violeta al exterior.

Este fenómeno ha dado pie a la creación de diversas leyendas que se han ido transmitiendo de boca en boca y han logrado permanecer en la cultura de nuestro país. Aquí algunas leyendas del arcoíris.

"El señor de los siete colores" (Leyenda mazateca del arcoíris)

La leyenda habla de un señor que era muy pobre, vivía en condiciones de pobreza tan deplorables que no tenía ropa qué ponerse. No se le ocurría nada para solucionar el problema, fue entonces cuando un día vio a un relámpago en el cielo, así que decidió ir a visitar a ese relámpago para pedirle ayuda. El video cuenta lo que pasó con este hombre.

Leyenda de los colores

Se dice que hace mucho tiempo los colores comenzaron a pelearse porque cada uno quería proclamar ser el más importante. El verde argumentaba ser el signo de la vida y la esperanza; el azul decía que el agua era la base de la vida; el amarillo decía que la daba alegría al mundo; el naranja dijo que proporcionaba fuerza al mundo; el rojo dijo ser el color del valor y traer la pasión y amor a los seres terrestres; el púrpura dijo ser el color de la realeza; y el añil dijo ser importante por representar la reflexión.

Cuando todavía estaban discutiendo cayó un relámpago y una lluvia ruidosa, los colores se asustaron y se agruparon. La lluvia dijo: "Están mal al discutir por ver quién es más importante, ¿no saben que la naturaleza los hizo a todos? Cada uno tiene un objetivo especial. La naturaleza los quiere a todos juntos como signo de que hay amor para todos, que pueden vivir juntos en paz, como señal de esperanza".

La naturaleza utiliza la lluvia para lavar al mundo y el arcoíris para recordar a la gente que cuentan siempre unos con otros.

El duende del Arcoíris

Existen unos seres que son muy pequeños, las personas los llaman duendes y siempre llevan consigo una olla llena de oro. La única forma de verlos es aprovechando la presencia de un arcoíris, pues es cuando el cielo se conecta con la tierra. Los duendes de barba roja, sombrero y vestimenta verde están al final del arcoíris.

Los duendes son inteligentes y escurridizos, muchos que los han visto sólo es por un instante, pues desaparecen en cualquier descuido. Se dice que para atraparlo hay que mirarlos fijamente, atarlos del pie derecho con una soga gruesa. Para que lo dejes libre el duende te ofrece su olla llena de oro.

Iasá y el origen del arcoíris

Una leyenda brasileña cuenta que en la tribu de las Cashinahuas vivía una joven muy hermosa llamada Iasá, muchos la veían y se enamoraban de ella, pero ella sólo amaba a Tupá, hijo del dios Tupán. La pareja se amaba mucho y eran felices, pero había un gran problema. Un demonio llamado Anhangá también estaba enamorado de Iasá y haría todo lo que pudiera para ganar esa guerra de amor.

Anhangá visitó a la madre de Iasá y le pidió la mano de su hija, para convencerla le ofreció muchas riquezas. La madre era muy ambiciosa, así que accedió a la petición del demonio y le dio la noticia a su hija de que no se casaría con Tupá, sino con Anhangá.

Al escuchar las palabras de su madre, Iasá se puso muy triste y esperó el día de la boda, sabía que casarse con Anhangá significaba ir a vivir al infierno, y jamás volvería al cielo, donde vivía su amado Tupá. Resignada a su destino, le hizo una última petición a Anghangá: ver por última vez a Tupá.

El demonio complació a Iasá y accedió con una condición, ella tendría que cortarse el brazo para dejar un camino de sangre, así ella no se escaparía con Tupá. El día de la boda, antes de la ceremonia, Iasá se hizo una herida en el brazo y caminó para despedirse de su amado, mientras caminaba las gotas de sangre iban formando un arco en el cielo.

Tupá era poderoso, así que le pidió al sol, al cielo y al mar que acompañaran a Iasá en su camino, y que para confundir a Anhangá dibujaran tres arcos más, al lado de la franja roja. El sol, Guarací, dibujó un arco amarillo; el cielo Iuaca, puso un arco azul claro; y el mar, Pará, formó un arco azul oscuro.

Iasá no logró llegar a donde estaba su amado, se debilitó y cayó a la tierra, su sangre se mezcló con la franja amarilla y se formó un arco anaranjado y al mezclarse con el azul dibujó un arco violeta. Ella murió en una playa y no se casó con el demonio, así  no tuvo que ir al infierno. De su cuerpo subió un arco verde y así se formó el primer arcoíris.