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Llorarte me parece cobarde

Francisco Javier GarridoLlorarte me parece cobarde, le digo a Fidel Castro en nuestra charla, yo dentro de mi auto y el donde quiera que esté. Justo aquí entiendo al poeta Jaime Sabines escribiéndole a la tía chofi después de su muerte. Porque yo sé que Fidel vivió más y mejor que muchos, pero no deja de doler la noticia de la partida de un hombre de ese tamaño.

No porque ame a Fidel el hombre que jamás conocí. Si por todo lo que representa el ser político, la figura enigmática y lo que pudieron ver mis ojos en su país.

La hasta ahora única vez que viaje a Cuba. Recuerdo me detuve largo rato en la plaza de la Revolución José Martí, (eso ya es decir mucho en un solo enunciado) mirando y repasando la imagen del rostro del Che’ capturada por Alberto Korda y que le ha dado la vuelta al mundo. Allí escribí más de 20 poemas y por mucha inspiración que sentía, ninguno me pareció tener el nivel de todo lo que representaban los actos de aquel hombre y de todos los que se lanzaron a la aventura de luchar por sus ideales.

En esa visita Fidel era el papá, era el son, el ron, era las charlas políticas, el tabaco, el hermoso acento isleño y el trabajo de santeros que deseaban el bienestar del mandatario. También era la crítica dura hacia su forma de gobierno que sólo se murmuraba y que también mencionaron fue arduamente perseguido.

En aquel entonces cerca de los 19 años de edad; yo era joven y políticamente inocente. Creí que una buena idea como el socialismo no tendría detractores y que una revolución podría ser rosa y que esa revolución verde olivo no tendría contrapartes (Inocente comente con anterioridad).

Las revoluciones armadas. Las de deveritas, tienen muerte y mucho sacrificio y siempre son a precios muy costosos. como resultado veremos la política y pues…

La política siempre tendrá personas dolidas, quejosa y en el caso de nosotros los mexicanos burlonas. Puedo y creo que es mi deber puntualizar el ejemplo más absurdo, sin duda el ejecutivo de este sexenio ha buscado el mayor beneficio para él y la oligarquía que le ordena los movimientos necesarios. Carlos Salinas detrás de la cortina mueve los hilos poniendo ajustes en las reformas realizadas, que tendrá resultados completamente dañinos para nuestra nación y el mejor combate que hacemos hoy es hacer y distribuir unos memes bien machines. Y con esto fundamento el inicio de esta columna. Actos de cobardía e impotencia. Yo no sé por dónde empezar más, me esfuerzo día con día en estar alerta, entrenarme en mente, cuerpo y alma para ser un Guerrero digno. Muchos de nosotros hacemos nuestra parte desde trincheras aisladas y esa batalla parece inútil.

La vida exige y la vida política aún más; La muerte de Fidel trae heridas que arrastran a otros muertos y otras tumbas.

No puedo evitar recordar a Eduardo Galeano, con su concientización y sensibilización de la cultura latina a través de sus venas abiertas de Latinoamérica, días y noches de amor y guerra (entre mis favoritos de corazón); pero sobretodo con la calidad y ejemplo de vida. Porque fue él. Eduardo Galeano, quien cuestiono a Ernesto Guevara cuando lo miro sentado como presidente del banco nacional de Cuba.

No puedo evitar recordar a Paulo Freire. Sus formas e ideas sobre los métodos de la pedagogía que fueron editados y aplicados en una isla que hoy día, no sufre del analfabetismo que si ocurre en otros países como el nuestro.

No podemos ignorar la muerte de Ernesto Guevara de la Serna, salvador allende, Camilo Cienfuegos, José Martí, Simón Bolívar. Quienes ocupan miles de escritos y más columnas de mí parte, como tributo a su valor y a todos los actos sociales y míticos que los envuelven. Pero se necesitan más actos que escritos, eso ellos lo predicaron muy bien.

Sé que Fidel Castro Ruz, hombre visionario y de gran habilidad en la oratoria, supo decir en su memorable discurso: la Historia me absolverá. Hoy no necesita defensoría. Ya no creo en el socialismo, creo en los resultados de una nación que batallo y la sufrió en los años de la construcción de su nación. Nación que todos sabemos tiene la frente en alto y se ha ganado el respeto, el cariño, la admiración y el apoyo de las grandes naciones.

Con la muerte de Fidel se va una parte de la historia que nos recuerda a los hombres que decidieron luchar y defender ideales que no aceptan la domesticación mundial a la que se imponen las sociedades con esa sutileza que suele entrar de muchas formas a nuestras vidas.

Hasta pronto Comandante.

Francisco Javier Garrido Ruíz