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Los 6 pasos para hacer una crítica constructiva

Pamela JeanPrimero que nada dejemos bien clara la diferencia entre ser CRÍTICO y ser CRITICÓN, ¿qué es lo primero que te viene a la mente al escuchar ambos términos? Suenan parecidos pero son monumentalmente diferentes.

Fíjate…

En eeeeesta esquina tenemos al típico personaje que llega a una fiesta, boda, jolgorio o convivio y (a falta de tema de conversación) se pone a criticar con los de junto la vestimenta, conducta y demás aspectos posiblemente criticables de un pobre Cristiano que ni la debe ni la teme y que, peor aún, ¡no conoce!

Con ustedes, señoras y señores, con 7 kilos de bilis y un hígado podrido de tanta envidia y coraje, EL CRITICÓN. (El público lo abuchea, le avienta chicharrones, papas y hasta un poco de agüita de riñón)

En la ooooootra esquina, un profesional en vestimenta e imagen, con formación e información, que se acerca a un cliente para brindarle algunas sugerencias sobre su forma de vestir, conociendo sus objetivos y contexto, con el fin de ayudarlo a crecer y persuadirlo para lograr un ganar-ganar.

Con ustedes, damitas y caballeros, con 10 kilos de autoridad moral, 7 kilos de conocimientos y 11 kilos de ganas de ayudar, EL CRÍTICO. (El público aplaude, enloquece, se trastorna, lo aman, LO AMAAAAAN)

¡Lucharán de dos a tres caídas, sin límite de tiempo!

En pocas palabras, mis queridos chatos y chatas, la diferencia entre uno y otro está en la intención, el respeto y en la autoridad moral o nivel de conocimiento del tema, de quien hace la crítica.

Así que, una vez habiendo dicho lo anterior, procedamos a comprender paso a paso como SÍ se hace una crítica constructiva, que lo que busca es cambiar la actitud y conducta de una persona frente a una situación, peeeero para su propio beneficio.

  1. Elige a la persona correcta. para comunicar la crítica constructiva. No necesariamente eres tú.
Considera: grado de confianza, autoridad moral, conoci-miento del tema, organigrama o nivel de injerencia.
  2. Hazla en privado. Cuida su estado emocional. No lo expongas frente a otro para evitar que se ponga a la defensiva, de lo contrario se bloqueará, dejará de escuchar y te odiará de por vida.
    Recuerda que el que controla una conversación no es el que habla, sino el que escucha.
  1. Oriéntala a resultados, que sea constructiva.
    Menciona el error de manera rápida, clara y concisa. Sin etiquetar. No regreses al error de manera constante e incisiva. Enfócate en la solución.
  1. Plantea el objetivo o necesidad y, después, pregunta: ¿Cómo se te ocurre que podemos lograrlo? Dale la oportunidad de encontrar la respuesta. Escucha con atención e interés sus propuestas, sin adular. Puedes hacer sugerencias, pero en lugar de dar un consejo o tratar de imponer tu voluntad, sólo guíalo y dirígelo. Hazle pensar que fue su idea, pues de esa manera se comprometerá más con ella. Recuerda: una idea propia, es siempre una buena idea. ¿Apoco no? Ahora querrá demostrártelo…
  2. Expón tu buena voluntad y disposición, pregúntale: ¿Cómo crees que puedo ayudarte a lograrlo? Que sepa que puede contar contigo como un aliado.
  3. Cuando cambie su conducta en el futuro cercano, refuerza positivamente y demuestra que valoras su esfuerzo. Procura que él/ella pueda identificar consecuencias y resultados.

Finalmente, me gustaría conocer tu opinión sobre esta frase que seguramente haz esuchado mil veces: “Consejo mal pedido, consejo mal recibido”. Yo pienso que la diferencia está en la forma… y, ciertamente, en el término “consejo”. ¿Qué pasaría si en lugar de aconsejar damos recomendaciones, sugerencias y hacemos críticas constructivas? ¿Qué opinas?

¡Hasta el próximo viernes en donde te diré, cómo sí y cómo no reaccionar cuando la crítica te la hacen a ti!

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Pamela Jean Zetina