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Los 7 hábitos del conversador carismático

Pamela Jean

Pamela Jean

Si ya leíste mi columna sobre cómo convertirte en un conversador extraordinario y también descubriste ya tu tipo de carisma para poder aprovecharlo.

¡Entonces, querido educando, ha llegado el momento de convertirte en el Maestro Jedi de las conversaciones y el carisma de focalización! Lo único que tienes que hacer, es leer, practicar y dominar los hábitos del conversador carismático:

 

Hábito 1. Haz preguntas abiertas. Preguntas que den pié a que la otra persona se explaye en su respuesta y profundice. Tenemos una terrible tendencia a hacer una pregunta y, mientras la persona responde, quedarnos pensando en qué más le vamos a preguntar. Entonces lo hacemos cambiar de tema contantemente en lugar de permitirle abrirse completamente y disfrutar de la conversación.

Recuerda: Amamos a la gente que sabe escuchar y muestra un interés genuino por nuestros asuntos.

 

Estos son algunos ejemplos de preguntas abiertas:

-Cuéntame más sobre…

-¿Y eso? ¿Y entonces? ¿Y por qué?

-¿Qué te llevó a tomar esa decisión?

-¿Cómo te hace sentir eso?

-¿Qué es lo que más disfrutaste sobre esto que viviste?

-¿Qué es lo que más te emociona sobre este proyecto?

 

“Se pueden hacer más amigos en dos meses interesándose por los demás, que en dos años intentando que se interesen por uno” (Dale Carnegie)

 

Hábito 2. Sé consciente de las emociones que evocas. A menos que tu función en ese momento sea el permitirle a un amigo desahogar una tristeza y ser su paño de lágrimas, o te toque ayudar a alguien a resolver un problema; mejor dale vuelo a tu YO carismático haciendo preguntas que lleven al otro a su “happy place”, es decir, preguntas que la otra persona disfrute responder.

Recuerda: Emoción que tu interlocutor evoque durante la conversación = emoción que asociará contigo. La gente no recordará tanto lo que dijiste, sino la huella emocional de la conversación.

 

“La gente olvidará lo que dijiste, olvidará lo que hiciste, pero nunca olvidará cómo la hiciste sentir” (Maya Angelou)

 

Hábito 3. Recapitula. Esta herramienta es básica para los terapeutas pues permite al cliente o paciente darse cuenta de que quien lo escucha está escuchando atentamente, comprendiendo lo que dice, y le permite escuchar sus propias ideas de manera indirecta. La recapitulación consiste en retomar brevemente lo que la otra persona dijo y parafrasearla de alguna manera antes de hacer otra pregunta.

 

Por ejemplo:

Dices que estás muy emocionado por lo que te dijo tu jefe antier sobre tu desempeño en ese proyecto, ¡te lo has ganado a pulso!

+

¿Qué es lo que más te emociona sobre este logro?

 

Hábito 4. Rebota. ¡Sí! Como en un juego de pelota. Si lanzas la pelota al piso o a una pared, y esta no rebota, es decir, si el piso o la pared se quedan con la pelota, difícil será continuar jugando. ¿Estás de acuerdo? Lo mismo pasa en una conversación. Ni se trata de que tu te conviertas en un entrevistador ni tampoco en el entrevistado. Has preguntas abiertas e inteligentes, y una vez que recibas la respuesta (la pelota), comenta brevemente sobre lo que escuchas, luego puedes agregar una nota personal, después recapitular y regresar la pelota con otra pregunta. Esta es la técnica del rebote.

 

Por ejemplo:

¡Qué bárbaro, es que te lo has ganado a pulso, felicidades!

+

Yo hace algunos años tuve una experiencia similar en la que trabajé muy duro por sacar adelante un proyecto y, ¿sabes qué? cuando obtuvimos los resultados, lo que más me emocionaba era poder compartir mi logro con mi familia.

+

¿A ti qué es lo que más te emociona sobre este reto vencido?

 

 

Hábito 5. Habla su idioma. No se trata de abandonar tu personalidad y asumir por completo el slang del otro, ¡bájale tres rayitas! Me refiero a implementar en tu propia forma de hablar, algunos aspectos sobre la forma de hablar del otro. Esto hará que te comprenda mejor, sienta que lo comprendes mejor y que son similares. A esto se le llama técnicamente: Rapport Verbal.

Te sugiero empezar con estas dos herramientas:

  1. Usa sus hobbies para ilustrar. Si sabes que es golfista, puedes decir que haberle ganado ese importante cliente a tu competencia, fue tan emocionante como ganar el Masters de Augusta. (Conectará perfecto con tu emoción)
  2. Adopta términos de su vocabulario. Escucha con atención y utiliza sus propias palabras en lugar de los sinónimos que comúnmente usas tú. Claro, si al coche le dice “nave” y tú de plano no conectas con esa expresión, busca otras que sí te sientas cómodo utilizando.

 

Hábito 6. Haz pausas. ¿Te ha pasado que cuando una persona interrumpe o contesta en el preciso instante en el que acabaste tu oración, te da la impresión de que está más preocupada por expresar su punto de vista que por escucharte? Para evitar esto y potenciar tu carisma de focalización, haz lo siguiente antes de responder:

 

Haz una pausa deliberada, guarda silencio (como asimilando la información)

+

Responde con un gesto o una expresión no verbal

+

Expón una respuesta verbal

 

“El hombre sabio, incluso cuando calla, dice más que el necio cuando habla.” (Thomas Fuller)

 

 

Hábito 7. Háblale de él mismo. Así de fácil. Estará fascinado escuchándote por horas.

Cuéntale sobre lo que más te impresionó cuando lo conociste, sobre una gran idea que un día te dio y te dejó pensando, sobre la manera en que afrontó un reto y te pareció admirable, sobre esa ocasión en que fueron de viaje juntos y la pasaste tan bien, etc.

 

“Háblele a un hombre de él mismo y lo escuchará durante horas.” (Benjamin Disraeli)

Pues a practicar [email protected], como diría el Señor Miyagi:

First learn stand, then learn fly. Nature rule Daniel son, not mine”

¡Hasta el próximo viernes!

Pamela Jean Zetina