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Los premios, ¿cuándo se recomienda dárselos a sus hijos?

¿Es conveniente premiar a los hijos por lo que consideramos un buen comportamiento, por sus buenas calificaciones o por sus logros?

Lo que llamamos "premio" es una consecuencia agradable que se obtiene por un comportamiento deseado; puede ser algo material, un paseo o incluso el  reconocimiento verbal o alguna de las muchas posibles muestras de afecto que lo niños tanto necesitan y disfrutan. El premio pues, en cualquiera de sus manifestaciones, es un útil recurso en la tarea de ayudar a nuestros hijos a aprender de la vida y a forjar su carácter.

No obstante, algunos padres exageran su uso y los premian casi hasta por respirar. Los hijos a su vez se vuelven demandantes y exigen su premio por cualquier cosa que hacen o dejan de hacer, convencidos de que sus padres "siempre les deben algo".  Otros padres en cambio, se van al extremo opuesto  y jamás le dan alguna muestra de reconocimiento por acciones que sin duda lo ameritan.

¿Cuándo es recomendable dar premios a los hijos?

Merecen premios cuando logran algo fuera de lo cotidiano, como enfrentar un reto, dominar por fin un aprendizaje, vencer valientemente un obstáculo, alcanzar una meta, lograr una mejoría significativa en una calificación, etc. El premio se llama también "reforzador", justamente porque fortalece la conducta que lo ameritó.

Los niños necesitan el reforzamiento externo proveniente de los adultos significativos, tales como padres, familiares y maestros,  no sólo porque se siente bien, sino porque les sirve como un  punto de referencia que los guía por la vida y les da seguridad. No obstante, en la medida que crecen, es de suma importancia el propiciar que tus hijos aprendan que las agradables sensaciones que aporta un trabajo bien hecho, el cumplimiento de una promesa o el logro de una meta, son un premio por si mismas. Esta satisfacción es una recompensa intrínseca, que no depende de nadie sino de uno mismo, para obtenerla. Permitir que tus hijos experimenten esto, les ayudará a desarrollar la capacidad de darse a si mismos el reconocimiento por sus logros, en lugar de necesitar siempre que alguien más lo haga.

¿Cuándo NO es recomendable dar premios a los hijos?

Todos tenemos obligaciones congruentes con nuestra edad y con otra serie de variables relativas a cada persona. Así mismo, cada uno debemos observar ciertas normas de conducta que nos facilitan la vida y nos hacen las relaciones sociales más llevaderas. Nunca deberías dar premios a un hijo por cumplir con sus obligaciones como: hacer su tarea, recoger sus juguetes, cumplir un acuerdo, tender su cama, comer alimentos sanos, dejar de fastidiar a su hermano, cooperar en las tareas de casa, "portarse bien" en el consultorio médico, dejar de brincar en los sillones, llegar a la hora acordada, etc. Todas estas son cosas que deben hacer, y premiarlos por ello les da el mensaje de que al llevarlas a cabo te están haciendo un favor, cuando la realidad es que su cumplimiento es lo esperado y su omisión, inaceptable.

Conozco  a una familia que es el vivo ejemplo de esta actitud. Los hijos de 9 y 7 años, repiten constantemente después de casi cada una de las indicaciones que sus padres les dan: "¿y qué me vas a dar?" ó "bueno, pero me compras algo". A estos padres, como a tantos otros, les cuesta muchísimo expresar la respuesta  radical, firme  y definitiva que esta actitud amerita: "¡NADA!" "¡NO!"... ¡y punto!

Martha Alicia Chávez

 

Martha Alicia Chávez Martínez