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Que los regalos navideños no te angustien

Martha Alicia Chávez“La navidad es época de regalar”. Palabras más, palabras menos, eso es lo que dicen los comerciales en esta época. Las tiendas están saturadas de gente que a veces gasta mucho más de lo que debe, puede y había planeado, para luego enfrentar las consecuencias  a la hora de pagar las tarjetas de crédito o ver con desilusión que ya se fue el dinero del aguinaldo. Me parece que el asunto de los regalos navideños es una fuerza poderosa que nos atrapa y controla nuestras decisiones y deseos, haciéndonos comprar lo que no estaba planeado o ni siquiera deseamos.

Por esta razón, este asunto es para muchos una fuente de angustia, estrés, preocupación y hasta conflictos conyugales. Es muy importante que reflexionemos cómo en realidad deseamos conducirnos respecto a este tema, y así tomar nuestras propias decisiones al respecto, respetando lo que deseamos y podemos, en lugar de seguir la inercia social que nos envuelve y “obliga” a tomar decisiones que no nos convienen. He aquí algunas recomendaciones para lograrlo:

- Elabora con anticipación, una lista de los regalos que deseas dar y el precio aproximado que quieres invertir en cada uno, para que tengas claro cuánto dinero vas a gastar; cuando llegue la hora de comprarlos, se fiel a estas decisiones.

- Sé consciente de esta cruda realidad: la mayoría de los regalos que das en navidad, no le van a gustar a quien los recibe, o no los necesita,  por lo tanto no los va a utilizar ni a disfrutar. Recuerda también que gastes lo que gastes y regales lo que regales, siempre habrá gente que le parecerá mal y te criticará; por eso, da sin esperar que el otro reaccione de determinada forma al recibir tu regalo. Lo que des, suéltalo, y entiende que quien lo recibe está en todo su derecho de que le guste o no. A mí me molesta que cuando alguien me regala algo, al paso del tiempo esté checando si lo uso, y qué tan seguido, y luego me reclame o cuestione el porqué.

- Por todas estas razones, es sabio romper los esquemas y reconocer que hay otro tipo de regalos que casi de seguro todos necesitamos y nos gustan, por lo tanto, sí vamos a utilizar y a disfrutar y algunos de estos ni siquiera cuestan dinero.

- Por ejemplo: puedes regalar una cena en un restaurante o en tu propia casa; un masaje a cada miembro de tu familia; resolver la lista de pendientes que tiene tu familiar desidioso; cinco idas al cine; un día de cuidar a los niños de cierta pareja para que ellos salgan; pagarle a tu hermano la afinación de su coche;  cocinar tres días para tu hermana y su familia, para que ella descanse; pagar la pintura de la casa de tu amigo que está a punto de pintarla; organizarle el cuarto de tiliches o el closet, a tu amiga que lo tiene hecho un desastre y le da mucha flojera arreglarloEsta lista de posibles regalos útiles y agradables puede ser interminable.

Rompe esquemas, expande tu creatividad y no permitas que los regalos navideños se conviertan en una fuente de conflicto y estrés para ti.

Martha Alicia Chávez Martínez