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Los riesgos de usar lentes sin la graduación adecuada

lentesParece práctico, sencillo y muy económico. En vez de pagar la consulta con un oftalmólogo y la realización de los lentes con la graduación que requieren tus ojos, vas a la farmacia, o peor aún al metro, y compras un par de anteojos “para vista cansada”.

Sin embargo, usar este tipo de lentes puede ser la peor decisión que tomes en la vida. ¿Por qué? En primer lugar, porque suele usarse la misma graduación para ambos ojos, y la mayoría de la población tenemos un ojo dominante y otro secundario.

Digamos que la agudeza visual de un ojo suele ser mayor que la del otro, por lo que emplear la misma graduación en ambos puede dañar tu salud visual de diversas maneras:

  • Enrojecimiento y cansancio por obligar a uno de los ojos a hacer mayores esfuerzos.
  • Alteración del equilibrio oculomotor. En casos severos, esto pude llevar a desarrollar estrabismo.
  • Desequilibrios binoculares que generan dolores de cabeza frecuentes.
  • Al suprimir o disminuir el uso binocular, uno de los ojos pierde agudeza visual.
  • Suelen percibirse imágenes aumentadas y distorsionadas que dificultan el que realices tus actividades diarias.
  • No puedes calcular correctamente las distancias.
  • Lagrimeos, dolores de cabeza, irritación ocular y la fatiga visual.
  • Puedes causarte errores refractivos en la visión lejana.
  • Posibilidad de generarse errores refractivos en visión lejana al no utilizar correctamente este tipo de compensación óptica.
  • Aumento descontrolado de la presbicia (el cristalino del ojo no cambia de forma tan fácilmente) dificultando el poder enfocar.

En pocas palabras, lo barato te sale caro. Sobre todo, porque se trata de una solución temporal que, a la larga dañará más tu visión.

Y dicho sea de paso que no existe un control de sanidad en la fabricación de los lentes pre-graduados. Muchos de ellos, en especial los que venden en el comercio informal, podrían contener sustancias que dañan tus ojos. ¿En serio estás dispuesta a correr el riesgo?

Tal vez te parezca innecesario, pero es importante que un profesional evalúe tu agudeza visual y determine cuál de las 200 mil graduaciones posibles es la que necesitas en cada ojo. De lo contrario, no sólo no detienes el avance del problema que afecta tu vista, sino que aceleras su evolución.

 

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