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Mi hijo es sonámbulo, ¿qué hago?

Aunque en las caricaturas, películas y programas de televisión los sonámbulos siempre aparecen con los ojos cerrados y los brazos estirados al frente, la realidad es completamente diferente. Incluso, podrías jurar que están despiertos.

Pero no vayamos tan deprisa. Antes de hablar de estos detalles, por qué no revisamos qué es el sonambulismo y qué lo causa.

En términos estrictamente médicos, el sonambulismo es un trastorno del sueño (también conocidos como parasomnias) que lo mismo afectan a los adultos que a los niños; sin embargo, tiende a ser más común en los pequeños.

De hecho, organismos internacionales de salud estiman que entre 10 y 30% de los niños (en especial, aquéllos que tienen entre 4 y 8 años) tienen episodios de sonambulismo.

 

Mi hijo es sonámbulo, ¿qué hago?

Mi hijo es sonámbulo, ¿qué hago?

 

¿Cómo se manifiesta?

Contrario a todo lo que hemos visto en el cine y la tv, un sonámbulo no camina por la casa con los ojos cerrados. Su comportamiento puede limitarse a sentarse o levantarse en la cama, hablar, vestirse, abrir y cerrar puertas, y hasta salirse a la calle, entre muchas otras actividades.

El punto clave es que el niño mantiene los ojos abiertos en todo momento, por no mencionar que es capaz de responder preguntas e interactuar con otros, sin que sea consciente de lo que hace. Por ello es muy importante mantenerlo vigilado para evitar que se lastime.

Dado que el sonambulismo se presenta durante en la fase de sueño profundo, no se debe despertar al niño, ni esperar que recuerde lo que hizo o dijo durante el episodio.

¿Y las causas?

Hasta ahora no se sabe a ciencia cierta que causa el sonambulismo, pero se ha detectado que hay cierta predisposición genética y que se presenta con mayor frecuencia en situaciones de estrés, estados febriles y cuando se modifican los hábitos de sueño.

Si tu hijo tiene episodios de sonambulismo de forma ocasional, no debes preocuparte. Irán disminuyendo conforme el niño crezca; sin embargo, cuando el problema se presenta a diario es recomendable consultar a un psiquiatra especialista en sueño.

Se desconocen las causas del sonambulismo, aunque suele asociarse a situaciones de estrés, falta de sueño, estados febriles, cambio de hábitos de sueño, e incluso se cree que tiene influencia genética.

Medidas de seguridad:

Retira del paso todos los objetos con los que pudiera tropezar o que pudiera golpear al caminar dormido.

Por la noche, cierra la puerta de entrada con llave y guarda ésta en un sitio poco accesible para el niño.

Mantén cerradas las ventanas.

Jamás intentes despertarlo, pues podrías causarle un buen susto. Lo mejor es llevarlo nuevamente a la cama.

 

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