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Mi mundo construido

Adrian GutierrezTe voy a contar una historia: Esta era una persona... llamémosla Juan, que tenía un trabajo estable, no ganaba mucho pero lo dominaba, era fácil, no tenía muchas responsabilidades y se había acostumbrado a vivir de acuerdo a sus ingresos ordenadamente. Un buen día se le presento una nueva oportunidad, una oportunidad con mejor salario, con oportunidades de crecimiento constante y mayores responsabilidades.

Juan antes de decidir dijo lo que muchas personas dicen, «tengo que pensar que es lo que más me conviene» y dentro de su cabeza construyo toda una realidad alterna.

Realidad #1 El nuevo trabajo queda más lejos, me voy a tener que levantar temprano y el tráfico para ese rumbo es más pesado voy a llegar de mal humor, dicen que los que trabajan allá no son tan buenas personas y aun ni los conozco pero ya me caen mal, mejor me dedico sólo a mi trabajo sin meterme con nadie, seguramente me tendrán envidia por ser el nuevo y llegar a este nuevo puesto que ellos también querían.

Voy a tener menos tiempo para mí, seguro como soy el nuevo me cargaran la chamba y no sabrán hacer las cosas como yo quiero, entonces las acabare haciendo yo, el dinero si es más, pero también voy a gastar más y voy a estar más estresado ¿a cambio de mi salud voy a ganar más? , me prometieron que crecería, pero eso lleva tiempo ¿y qué tal que me despiden? Entonces me quedaría sin mi antiguo trabajo y sin este, mejor me quedo donde estoy, es muy arriesgado cambiar de trabajo, aunque las condiciones parezcan mejor.

Realidad#2 es la oportunidad que siempre había esperado, voy a un nuevo rumbo de la ciudad, más dinámico, con gente nueva y más preparada, hasta me dan ganas de irme en bicicleta ya que la nueva zona cuenta con ciclo vías. ¿Mis compañeros?, todo un enigma, pero sabré ganármelos y ya veremos que hago para que seamos amigos, aunque soy nuevo sabré demostrar que soy el indicado para este puesto.

Pronto implementare mis nuevas ideas, lo cual nos hará a todos más eficientes y tendremos más tiempo para nosotros, el dinero, me va a permitir un carro nuevo, vacaciones o continuar estudiando, además tengo oportunidades de seguir creciendo y en un par de años me veo en otro puesto y ganando más, es el trabajo ideal para mí.

Ninguna de las dos realidades existe y tampoco podemos saber que va a suceder en realidad, sin embargo si podemos decidir cómo vamos a enfrentar este nuevo reto y eso comienza desde nuestros propios pensamientos. El mundo que construimos en nuestras cabeza se refleja en nuestra realidad, cuesta el mismo trabajo pensar que las cosas van a salir bien o que van a salir mal, sin embargo la mayoría de las personas prefieren construir adversidades y quedarse en lugares seguros en vez de enfrentar nuevos retos que les puedan dar crecimiento.

Dicen que somos lo que comemos, la realidad es que somos lo que pensamos, por eso te pregunto ¿cómo son la mayoría de tus pensamientos? Y si estos son negativos ¿qué esperas para cambiarlos?

Adrián Gutiérrez