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Micromachismos

Tere DíazHoy en día es una realidad que falta mucho por hacer respecto a la  enorme brecha que existe en términos de equidad de género. Si bien han habido avances significativos en cuanto a perspectiva se refiere, son ciertas actitudes las que nos dejan ver que –sobre todo los hombres- no han comprendido las “letras chiquitas” del feminismo.

A esas conductas se le denominan micromachismos y son aquellas que de forma implícita colocan a la mujer, en cualquier ámbito, desde el laboral hasta el familiar, en una posición inferior e incluso subordinada al hombre. Van algunos ejemplos:

  1. Se utiliza la palabra “feminazi” para hacer referencia a una mujer que lucha por la equidad de género: incluso la “broma” ya se normaliza en distintos contextos y hasta hay mujeres que se refieren así a otras mujeres.

 

  1. Mantenerse callado ante comentarios machistas de otra persona: “Es que antes eran más sumisas pero ahora…”, “¿A poco dejas que tu mujer te controle?”

 

  1. Dar por hecho que las conductoras de televisión deben ser “guapas”: es asumir que la razón por la que están donde están es por su físico.

 

  1. El hombre paga la cuenta presuponiendo que es lo que se espera de él e incluso el mesero la pone en el lugar del hombre: ¿qué es lo que se está diciendo entre líneas al asumir que el hombre se hace cargo de la cuenta?

 

  1. Asumir que la vida familiar le corresponde a la mujer y el hombre puede “apoyar”, como si fuera una labor auxiliar: no se asume la igualdad en distribución de responsabilidades y construcción de constantes acuerdos entre las parejas.

 

  1. No hablar entre hombres de feminismo pensando que es un tema solamente de mujeres: el rol de los hombres en la promoción de la equidad de género es igual de importante.

 

  1. Que en la cama se anteponga el placer sexual del hombre: para que una relación sexual sea satisfactoria se requiere considerar muchos más factores que el placer sexual de uno solo.

 

  1. Describir a una mujer como “poco femenina” o “fuerte”: como si la fuerza fuera una cualidad exclusivamente de los hombres.

¿El tomar acciones para seguir reduciendo esa brecha de género es exclusivamente labor de las mujeres? ¡Por supuesto que no!

Se necesitan hombres conscientes de la complejidad del tema que caminen en esta lucha codo a codo con las mujeres. Porque el alzar la voz y tomar acciones, seas mujer u hombre, implica el cuestionar paradigmas y enfrentarte a la mirada social, y esta acción no solo beneficia a las mujeres, sino a los hombres también.

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