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Mitos de comer balanceado

Alexandra DrijanskiHay muchos mitos de cómo alimentarnos adecuadamente; estamos escuchando todo el tiempo que consumir carbohidratos nos hacen subir de peso, o que la grasa hay limitarla y basarnos únicamente en consumir proteína. En realidad estamos expuestos todo el tiempo a escuchar temas de nutrición y cada quien da un punto de vista específico y del por qué es lo mejor. Existen más de cien dietas hoy en día; van desde la dieta de la zona, la paleo, la alcalina, la dieta vegana, la dieta cetogénica; hasta hacer un detox. En esta época es muy fácil estar al día con estar conectados a la red y simplemente buscar dietas y la mejor alimentación…… y en un segundo vamos a tener miles y miles de respuestas. Pero en realidad….¿Cuál es la mejor para ti? Pienso que esta pregunta debe de partir desde el punto de vista de saber qué es lo que realmente queremos, que nos gusta comer, cuáles son nuestras necesidades y requerimientos específicos y si nuestra condición de salud nos permite consumir ciertos alimentos. Si tenemos diabetes, hiperlipidemias, enfermedad cardiaca, sobre peso u obesidad vamos a requerir una alimentación específica y es muy importante acudir a una consulta con una nutrióloga para que nos elabore un plan de alimentación especializado y de acuerdo a nuestros requerimientos personalizados. Si soy vegetariano es indispensable conocer el cómo balancear mis carbohidratos con leguminosas para poder comer proteína de la mejor calidad a base de una fuente vegetal; por ejemplo, combinar frijoles o lentejas con arroz, o frijoles con tortillas de maíz. Por otro lado si soy deportista de alto rendimiento es importantísima mi alimentación, ya que gracias a esta me va a dar la energía necesaria para poder realizar esto de la mejor manera. Si necesito bajar de peso es muy importante eliminar el consumo de alimentos ricos en calorías como son los postres, las botanas industrializadas, alimentos fritos, capeados y empanizados y contabilizar en general mis alimentos. Si presento diabetes no puedo perder de vista los alimentos ricos en azúcar simple para evitar su consumo. La tendencia en este momento es ver las necesidades personalizadas de cada individuo; todos somos distintos y cada uno de nosotros requerimos de algo único, y no podemos dejar atrás que la calidad de vida y salud son de suma importancia.

Lo que yo he aprendido como nutrióloga, desde hace 25 años fue lo siguiente; los “hidratos de carbono” cumplen con la función de brindarnos energía; 1g de hidratos de carbono aporta 4 kcal, lo ideal es que entre un 50-60% de nuestra alimentación sea a base de estos para contar con el combustible principal durante el día. Los hidratos de carbono se encuentran en los cereales y sus derivados (harina, pasta, arroz, pan, maíz, avena...), en las leguminosas (frijoles, lentejas y garbanzos), en las papa, camote y frutas. Las grasas, son fuentes energéticas; 1 g de grasa aporta aproximadamente 9 kcal. Estas deben formar entre un 20-30% el aporte de energía de un día normal; con lo cual puedan aportarse suficientes vitaminas liposolubles (A, D, E y K), que son importantes antioxidantes para nuestro organismo, forman parte de las membranas celulares y regulan nuestra temperatura corporal. Las proteínas son las sustancias que forman la base de nuestra estructura muscular; 1g de proteína aporta aproximadamente 4 kcal. Una proteína de buena calidad es aquella que contiene una cantidad adecuada de todos los aminoácidos esenciales y provienen de fuentes de origen animal (pescados, carnes, leche y huevos). Se recomienda que las proteínas se comprendan entre un 12-15% de la energía total de la dieta.

Hoy en día contamos con mucha más información de tendencias, teorías y conocimientos científicos que nos ayudan a que además nuestra alimentación sea mucho más personalizada. En mi experiencia es importante comer balanceado y contar con herramientas como la prueba que detecta la sensibilidad a los alimentos, con la cual podemos descubrir los alimentos que nos generan inflamación y por ende malestares como dolores de cabeza, gastritis, colitis, sinusitis, cambios de humor, cansancio hasta problemas de piel. Con esto podemos ser más efectivos y específicos en prescribir un plan de alimentación.

Alexandra Drijanski