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Edelmira Cardenas

MITOS Y REALIDADES SOBRE LA PORNOGRAFÍA

 

En los últimos 10 años ha crecido más de un 300 por ciento la industria de la pornografía, sobre todo, en la producción de películas tripe X. Antes para poder ver una, era necesario buscar en el inframundo una copia, o se compraban directamente en Estados Unidos, hoy contamos con tenemos diferentes canales por cable en donde las 24 horas del día transmiten estas películas, asimismo, todos conocemos a alguien que en su navegador de internet tenga marcada una página con tenido XXX.

 

Los principales consumidores de la industria de la pornografía en su mayoría son hombres, quienes buscan un objetivo muy claro: el estímulo visual. En cambio a las mujeres no les desagrada ver una película, de hecho en una encuesta publicada dice que el 75% de la mujeres se excita al ver una imagen pornográfica, pero ellas requieren de una manera diferente de erotizarlas, simplemente no las excitan de la misma manera.

 

El hombre es increíblemente visual, pero para motivar a una mujer es necesario acariciar, cachondear, trabajar en el preámbulo, y hablarles bonito al oído. Ellas sienten preferencia por las películas eróticas (suave a la vista, que no exagere en los close up, que tenga una trama en donde los actores no sólo se dediquen al acostón fácil y gratuito), a la seducción y al porno femenino en donde el cortejo debe ser prolongado.

 

Es imposible generalizar en cuestión de preferencias sexuales, pero los estudios han demostrado que para las féminas es más excitante diversos actos previos al sexo (juegos, masajes, coqueteos, bailes, degustación de vinos, caricias, y algo de jaloneo) que los festivales de penetraciones que ofrece la mayoría de la pornografía.

 

Lo chistoso de este asunto, es que la pornografía nos ha dejado muchos mitos que la población los ha tomado como ciertos, aunque son un grave ERROR, por ejemplo:

 

  • La mujer en tres segundos está lista para tener sexo.
  • Con dos pasadas de lengua en los labios vaginales ella estará muy húmeda.
  • Para ser sexys, las mujeres tienen que tener unos senos tamaño volcán.
  • Siempre deben de tener sexo con tacones tan altos como la Torre Latinoamericana.
  • Los gemidos a la hora del sexo deben ser tan estridentes, como para que te escuchen no solo los vecinos, sino el fraccionamiento completo.
  • Siempre que llegue un repartidor, jardinero, plomero, electricista, entre otros, tienes la oportunidad de fornicar en tu casa.
  • A todas las mujeres les gusta que les eyaculen en su boca.
  • A la gran mayoría de las féminas les fascina hacer un trío.
  • Ya paso de moda el vello púbico, ellas siempre deberán traer su genital tan depilado, como el desierto de Baja California.
  • Las mujeres disfrutan tanto del sexo anal, y están ávidas de el, que lo piden a gritos cada vez que tienen sexo.
  • Las orgías son de tanta cotidianidad, que son parte de menú de la pareja.
  • Todos somos contorsionistas porque ninguna posición es difícil y todas nos sales a la primera.
  • Ellas adoran hacer el sexo oral a un hombre con un pene tan grande como un vagón del metro.
  • Si te multa un tránsito y no traes para pagar la multa, no importa, una felación siempre saca de apuros.
  • Jamás hay que ponerse condón, y si es un desconocido con el que se tendrá sexo mejor.
  • Adoran las nalgadas duras y fuertes, hasta que la zona no quede tan rojo como un jitomate.
  • Todas las doctoras, enfermeras, policías, bailarinas exóticas, amas de casa, secretarias, mucamas, entre otras, siempre están ardientes y atrevidas.
  • Las mujeres prefieren un pene grande y grueso, prefieren las penetraciones profundas.
  • No existen las enfermedades de transmisión sexual y mucho menos los embarazos.
  • A los hombres no les gusta la ropa interior, jamás la traen puesta, cuando abren el cierre del pantalón se verá su espléndido, reluciente y erecto pene.
  • Ellas siempre, siempre están dispuestas a tener sexo, en cualquier lugar, y a cualquier hora.

 

Espero que te hayas carcajeado de la anterior lista, porque están lejos de la realidad, las escenas de estas películas quieren hacer creer que así es el sexo en la vida cotidiana, pero como adultos cada quien decide como vivir su sexualidad.

 

 

Edelmira Cárdenas