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¿Ninfomanía? Más que una adicción al sexo

Antes de entrar de lleno en el tema, debes saber que, como con muchos términos relacionados con la salud mental, existe una idea errónea sobre lo que es la ninfomanía.

Por lo general, la gente considera que se trata de una adicción al sexo; sin embargo, es una condición más compleja relacionada con enfermedades psiquiátricas o problemas biológicos que obligan a desear compulsivamente tener relaciones sexuales.

Además, clínicamente el término ninfomanía ya no existe. El término médico correcto es hipersexualidad y se aplica tanto en hombres como en mujeres.

En el pasado, se creía que sólo las mujeres padecían ninfomanía. Lo cual no excluía a los hombres de presentar este comportamiento obsesivo con el sexo. Sólo que en su caso se le llamaba satiriasis.

Una vez aclarado esto, ahondemos un poco más en lo que es la hipersexualidad (entiéndase ninfomanía), causas y el tratamiento que deben recibir quienes la padecen.

 

¿Ninfomanía? Más que una adicción al sexo

¿Ninfomanía? Más que una adicción al sexo

 

En términos estrictamente médicos, se trata de un padecimiento que afecta al sistema límbico (estructuras cerebrales que controlan las reacciones del cuerpo a los diferentes estímulos) y provoca el deseo compulsivo de tener sexo.

Las causas de esta condición pueden ir desde tumores, hasta psicosis y esquizofrenia, pasando por el trastorno bipolar y el abuso sexual. En algunos casos también puede presentarse cuando se consumen anfetaminas u opiáceos.

O sea que nada tiene que ver con comer chocolate, tener pensamientos “impuros” y leer libros “prohibidos”, como se creía en el pasado.

Aunque la idea de tener sexo en cualquier momento puede sonar atractiva en la teoría, debes saber que quienes lidian con esta enfermedad no disfrutan de los encuentros. Para ellos es una tarea metódica que hacen sin experimentar placer, pero que afecta cada aspecto de su vida.

Ojo, una persona hipersexual no necesariamente deben tener relaciones sexuales para satisfacer sus necesidades compulsivas. Muchos pueden limitarse a consumir pornografía, aunque sí hay casos en los que se recurre a la prostitución.

Para tratar el problema es necesario encontrar la causa y, en función de ésta, determinar qué es lo que requiere cada paciente.

Si lo piensas detenidamente, esta postura es menos agresiva que el antiguo método para “curar” la ninfomanía: se removían el clítoris y los ovarios de las pacientes, además de darles constantes baños de agua helada.

Aunque afortunadamente ya no se aplica esta metodología, aún nos falta eliminar muchas ideas erróneas sobre la sexualidad femenina.

 

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