¡Comparte en tus redes!

Niños de vacaciones

Adrian GutierrezHace 30 años, cuando estaba en la primaria y salíamos de vacaciones era el momento más eufórico del año, hoy en día parece que sigue siéndolo sin embargo lo que se hace en vacaciones es lo que parece haber cambiado con los años.

Cuando salía de vacaciones nos podíamos levantar más tarde, pero esa hora era 8:30 o 9 am, después de desayunar y hacer un poco de tareas corríamos a juntarnos con otros niños. El verano era ideal para hacer una casa del árbol, ir a explorar en bicicleta o buscar algún lugar dónde nadar.

La calle estaba llena de otros niños y niñas que veías, por cierto, sin el uniforme, lo cual relajaba el ambiente. Curiosamente comenzabas a conversar con todos aunque no te llevaras con ellos en la escuela, ¿qué has hecho estas vacaciones? O ¿a dónde vas a salir de vacaciones? Eran las preguntas que rompían el hielo.

Patinar en la plaza, subir un cerro, nadar en un rio fueron muchas de las cosas que hice en verano además de ir a visitar algún familiar que no viviera en la misma ciudad.

Los días fuera de la ciudad también eran todo un evento, tus primos te presumían y te llevaba a jugar con sus amigos “vino mi primo de fuera” y automáticamente ya éramos todos amigos, pasé tardes que se convirtieron en noches jugando futbol, básquetbol, escondidas, fui a la matiné a ver películas de lucha libre, a comprar juguetes de 1 $ en los mercados. Eran los mejores días del año ¿Hubo días aburridos? Sí, pero aun cuando nos aburríamos, nos aburríamos todos juntos.

El verano era especial, una temporada donde se fortalecían lazos de amistad, donde poco a poco nos fuimos acercando a las niñas y perdiendo el miedo a relacionarnos con ellas, “hay que jugar escondidas de parejas” era nuestra primera aventura con el sexo opuesto.

En el verano había una especie de regla no escrita de que todos los niños debíamos de jugar juntos, jamás encerrados en casa ni solos. Cuando faltaban pocos días para entrar a clases todo se intensificaba, llegar más tarde, salir más temprano, comer más días fuera, más excursiones, aventártele a la niña que te gustaba; quedan pocos días de las vacaciones de verano y al regresar a clases toda esa magia se acaba.

Hoy veo a todos los niños conectados, no levantado su mirada más allá de su celular, sé que he crecido, pero ¿habremos cambiado nuestras costumbres para mejorar? Lo único que les deseo es que se diviertan este verano como yo lo hice hace 30 años, cuando era niño.

Adrián Gutiérrez