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Mariesther Martinez ErozaAveces damos todo por amor. Y cuando digo todo es ¡TODO! Hasta la dignidad.

El amor o más bien, el enamoramiento, es esa cosa que resulta de una combinación de sustancias químicas del cuerpo que te atarugan. Es real, te adormecen, te obnubilan la razón, te apendejan básicamente. Es por eso que somos capaces de hacer cosas de las cuales con el tiempo nos arrepentimos, aunque nunca nos atrevamos a aceptarlo.

¿Te ha pasado que con el tiempo te encuentras a esa persona de la cual estuviste locamente enamorado y tu reacción es… ah caray, ¿pues qué le pasó? Si no estaba tan feíto?

No corazón…. sí estaba bien gacho, pero no te dabas cuenta. Lo que pasa es que viste solo lo que tu querías ver. Por esa razón cuando alguien está bien enamorado de nosotros no deberíamos perder la ocasión de convertirnos en lo mejor para alguien; pero que tal andamos limosneando el amor de aquel que no nos merece.

  • Si eres quien tiene que hacer la llamada para verlo, o tienes que rogarle para que te llame… No te merece
  • Si llega siempre tarde por ti y muchas veces te ha dejado plantado. Si encuentra siempre una razón más importante que estar contigo … No te merece.
  • Si nunca te dice que te ama o con sus acciones te demuestra que no eres prioridad... Disculpa pero no te merece.
  • Si se le hace fácil criticarte o hacer una broma de ti. Si te compara constantemente con alguien más…. No te merece.
  • Si eres el plato de segunda mesa o si siempre te dice que algún día se va a separar de la otra relación y pasan los años…. No te merece.
  • Si una vez que habló, habló y habló de sí mismo y en cuanto tu empiezas a hablar de ti bosteza o cambia la conversación…. No te merece.
  • Si te ignora o te deja de hablar porque algo le molestó…. No te merece.
  • Si planeas una noche romántica o le buscas en la intimidad y siempre le duele la cabeza…. Adivina: No te merece.

A veces tendríamos que hacernos la pregunta…. ¡qué tal que si me lo merezco!

Por no amarme, por ponerme de tapete, por haber inventado un amor que no existe y por esperar lo que es obvio que no me van a dar.

“Te convertí en quien no eres. Mi mente te hizo el más hermoso y poderoso ser humano. Mis ilusiones te convirtieron en el príncipe o la princesa de mi cuento y yo puse mi reino ante ti. Te construí ideal y no vi lo que era real. Te di mis días, mis noches, mi tiempo y todos mis espacios y esperé que los llenaras sin pensar que tu también tienes un espacio y una vida. Esperé que resolvieras todos mis problemas y llenaras todos mis vacíos ignorando que esa no es tu misión, sino la mía. Ignoré que merezco más pero que no es tu responsabilidad, sino la mía”

No lo merezco, pero esa es mi elección.

Mariesther Martínez Eroza