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No uses a tus hijos para cobrar facturas

Martha Alicia ChávezEste comportamiento es, lamentablemente, muy común en las relaciones de pareja: las madres con frecuencia le cobran a sus esposos “las que les debe”, hablándoles mal de él a sus hijos y logrando con esto que ellos lo rechacen, desprecien y mejor aún, lo odien.

Las madres que se hacen las víctimas y constantemente critican a su marido  “dándole la queja” a sus hijos de lo que les hace, sin duda logran convencerlos de que ella es la buena y su padre es el malo, con los consecuentes sentimientos que los hijos desarrollan hacia él.

¡Esto funciona tremendamente bien!, y el “malvado” padre tiene su merecido y recibe su castigo. Porque es muy doloroso para un padre, sentirse rechazado por sus hijos y saber que ellos, lejos de amarlo y admirarlo, lo desprecian.

Si tú eres una de esas madres, permíteme hablarte de las consecuencias que esto tiene:

Los hijos, sean hombres o mujeres, ¡por su propio bien!, por su salud mental y emocional, ¡NECESITAN, y TIENEN EL DERECHO! de amar y admirar a su padre. Cuando la madre ha ensuciado su imagen ante ellos, cuando les ha envenenado el corazón, los hijos reciben este claro mensaje: “¡prohibido amar a su padre! si lo aman a él, me traicionan a mí; ¿cómo van a amar a ese monstruo que me hace sufrir tanto?” 

Y los hijos entran en una angustiante y dolorosa paradoja que los daña profundamente, la cual si le ponemos palabras diría algo así: “Necesito amar a mi padre, pero si lo hago, traiciono a mi madre. Si amo a mi madre pierdo a mi padre; si amo a mi padre pierdo a mi madre”. Para un hijo, no tener el permiso de amar a ambos, es una de las más dolorosas y dañinas situaciones en la vida.

En tales circunstancias, tu hijo varón no podrá tomar la energía y la fuerza masculina de su padre, y los hombres necesitan hacerlo, para poder convertirse un día en adolescentes y luego en adultos, exitosos, capaces, plenos y felices.

En las hijas, por otra parte, el tener esa imagen negativa e indeseable de su padre, influirá dramáticamente en su proceso de elegir pareja cuando sean adultas, además de las profundas secuelas de inseguridad que tal situación les deja.

Los padres contra las madres

Muchísimos padres también usan a sus hijos para cobrarse las facturas que su mujer les debe, a través del mismo proceso de ensuciar su imagen y hacerla quedar como tonta, ignorante, mala y mil y un calificativos desagradables y ofensivos. Y no hay edad para esto. A veces comienzan desde que los hijos son bebés.

Un padre que desprestigia y descalifica a su mujer ante sus hijos de cualquier edad, que se burla de sus sueños, de sus opiniones o de su cuerpo (que por cierto se deterioró en gran parte por tener a sus hijos), está obstaculizando el proceso de identificación de sus hijas con su propia femineidad.

Cuando el padre sobaja a su esposa, las hijas se convencerán de que ser mujer es ser inferior e inadecuada, como lo es su madre, su modelo. La hija, entonces, no podrá tomar la energía femenina de su madre. Y las mujeres necesitamos hacerlo, para convertirnos un día en adolescentes, y luego en adultas, plenas, satisfechas y felices.

A los hijos varones les afectará también en su proceso de elección de pareja y en su forma de relacionarse con las mujeres en general.

Si necesitas desahogarte por tus problemas de pareja, hazlo con un terapeuta, un sacerdote, una amistad, ¡pero no con tus hijos! Nunca se sabe dónde termina la dañina influencia que esto tendrá en sus vidas.

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Martha Alicia Chávez Martínez