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Nunca se vayan a dormir enfadados

Es un consejo que dan muchos expertos a las parejas, arreglar las cosas antes de dormir, después de todo... ¿a quién le gusta dormirse disgustado?, lo ideal es tratar de encontrar una solución lo más pronto posible. Si no perdonas y pides perdón sólo conseguirás una noche difícil para dormir.

SABIDURÍA QUE AYUDA: Una investigación publicada en la revista científica The Journal of Neuroscience confirma que irse a dormir con emociones negativas tiene como consecuencia que éstas se refuercen o conserven. el descanso hace que el cerebro grabe los recuerdos desagradables, así que estos quedan marcados en la memoria. En el estudio participaron 106 adultos jóvenes, entre 18 y 30 años de edad. Los científicos los expusieron a imágenes con una fuerte carga emocional con dos tipos bien distintos de contenido: impactantes por un lado y neutras o tranquilizadoras por otro lado. Un grupo se fue a dormir y el otro quedó despierto, las personas que durmieron inmediatamente continuaban experimentando emociones igualmente violentas; quienes quedaron despiertos se sentían menos afectadas.

Nunca se vayan a dormir enfadados

Nunca se vayan a dormir enfadados

A las personas les cuesta trabajo irse a dormir después de un impacto emocional. Se podría decir que la dificultad para dormir después de experimentar emociones fuertes sea un mecanismo de defensa que usa el cerebro para evitar que las emociones negativas se queden grabadas en la memoria.

Procuren solucionar las cosas antes de dormir, quizá no resuelvan todo el problema, pero habrán dado un gran paso, lo importante es hacer las paces y dormir bien, ya mañana afinarán los detalles de su acuerdo.

La mayoría de las veces tú dirás tener la razón, él también. Es por eso que siempre es mejor tratar de ceder y procurar escuchar al otro en lugar de concentrarse en ser escuchado, procuren respetar la posición del otro y busquen el bienestar de su pareja. Los asesores matrimoniales recomiendan a las parejas que deseen una relación duradera evitar ir a dormir después de una riña o discusión sin arreglo.