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Mariesther Martínez ErozaComo padres sabemos que es nuestro deber acercar a nuestros hijos toda la información pertinente para que aprendan. La escuela los llena de materias, notas, tareas, libros, audios y videos para que llenen su mente de datos. Y sí, nuestros hijos aprenden de ciencias, de fechas, de héroes que quizá no fueron héroes con hazañas que el tiempo llega a desdibujar con datos reales y nos llenamos de información que nunca llegamos a usar.

No se tú pero hasta ahora para sobrevivir yo no he usado la formula del perímetro de un cuadrado o la fecha de nacimiento de Porfirio Díaz, no he germinado ningún frijolito y jamás volví a usar la calculadora científica tan cara que me compraron. Pero entiendo que todo eso importa para activar el cerebro de los niños y jóvenes. 

Leyendo la vida de Albert Einstein me sorprendió la cantidad de tiempo que este incomparable científico de nuestra época dedicaba a observar. Si, observar y contemplar. Creo que antes de confirmarlo ya empezaba a descubrir que en la mente se encuentra el universo completo con todos sus misterios; así que él dedicó mucho tiempo a pensar, pensar y pensar.

Se cuenta también que Isaac Newton en una actitud contemplativa cuando reflexionaba sobre lo que después se conocería como su teoría de la gravitación universal, vio caer una manzana de un árbol y eso le dio material para preguntarse por qué las manzanas caen siempre de forma perpendicular a la tierra.

Lo mismo sucedió con Arquímedes, un sabio a quien se le había encargado descubrir si la corona del rey estaba hecha con oro puro y no sabía cómo resolver el problema hasta que un día al sumergirse en su tina para tomar un baño llegó a la conclusión de que el volumen de agua que asciende es igual al del cuerpo sumergido y conociendo la masa y peso de la corona podía resolver el problema y gritó ¡EUREKA!

¿Hace cuánto que tu hijo no grita EUREKA en la escuela? A menos que sea por un videojuego o por el gol de su equipo favorito. Nuestros hijos son curiosos, permitamos y fomentemos que descubran, que se auto descubran, que piensen, que reflexionen, autorízalos a equivocarse. Hoy todo se los resolvemos. Los estamos convirtiendo en pasivos mentales.  

Un curioso observa todo lo que acontece alrededor y descubre la vida en su mente. Un estado de reflexión y contemplación también es necesario para relajar una mente llena de información como un disco duro lleno de cookies, caché, basura y cosas repetidas. ¿Que tal que está en nosotros un futuro inventor?

Mariesther Martínez Eroza