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Lo que los oradores extraordinarios hacen, y nadie te había dicho

Ser un líder se define por muchas cosas: una de las más importantes es saber cómo hacer llegar un mensaje de la forma más efectiva posible.

Hablar y hacer valer nuestras palabras depende de nuestra habilidad para generar mensajes relevantes, interesantes y memorables; no basta con tener algo importante que decir, hay que pensar bien cómo decirlo, para asegurarnos de que nuestra audiencia lo reciba y comprenda tal como queremos. ¡Éste es el mayor reto!

Por eso, te quiero compartir cinco técnicas que grandes líderes – tanto políticos, empresarios y sociales – utilizan para construir mensajes podersosos que conmueven y mueven a la acción. Cinco técnicas fundamentales que seguramente ¡nadie te había dicho!

  1. Todo lo haces y lo que no haces, comunica.

Recuerda estas palabras: congruencia y consistencia. Estas son las principales claves de los oradores extraordinarios. Piensa en tu mensaje como una experiencia y asegúrate de enviar un mismo mensaje consgruente y consistente a través de todos los canales sensoriales por los cuales tu público puede percibirte: tu voz, tu vestimenta, los colores que eliges, tu lenguaje corporal, tu apoyo visual, las herramientas que utilizas, tus palabras, tus gestos, etc. No esperes a subir al escenario para entrar en personaje, desde que la gente te ve (aún si sigues sentado esperando tu turno) ya está generando una primera impresión de ti.

  1. El contacto visual va más allá de ver a la gente a los ojos

¿Has observado un discurso de Barack Obama? Si te das cuenta, el presidente de EE.UU. tiene una forma muy peculiar de dirigirse a su fórum: él dirige la vista a las personas, esto le da un toque muy personal a su discurso e incluso les hace sentir como si le hablara a cada uno de ellos, dándole fuerza y sensatez a sus palabras. Pero más que solamente verlos a los ojos, un orador extraordinario entiende que debe mantener un diálogo con su público. Mientras él habla, los demás con su lenguaje corporal retroalimentan su discurso, estar alerta y observar estas señales nos permite tomar mejores edcisiones e improvisar.

  1. Que tus manos comuniquen lo que quieres, y no lo que no quieres

¿No te ha pasado que cuando estás hablando con una persona que mueve mucho las manos no puedes dejar de verlas y hasta pierdes el interés en lo que te está diciendo? Sobre todo si sus ademanes no sirven para ilustrar lo que menciona con sus palabras. Eso es un error común, y muy malo, ya que además de distraer, un movimiento excesivo e incongruente, puede transmitir ansiedad, nerviosismo, inseguridad y generar desconfianza. Observa a Angela Maerker y ve el movimiento que tienen sus manos, sólo las mueve para hacer énfasis, complementar la información que proporciona a través de la voz o la refuerza visualmente para que llegue de manera más asertiva a su interlocutor.

  1. Usa tu voz para conectar

Para saber cómo modular tu voz y qué tanto volumen o fuerza imprimir en tus palabras, toma en cuenta dos factores:

  1. Tu objetivo, lo que quieres lograr en tu audiencia y qué sentimiento necesitas transmitir para lograrlo (¿sabías que las emociones se contagian?).
  2. El estado de ánimo de tu público. Procura empatarlo inicialmente para conectar y después puedes irlo cambiando paulatinamente hasta llegar al que deseas.

Por ejemplo, cuando se está celebrando la apertura de los Juegos Olímpicos, fíjate cómo los ponentes usan un volumen más alto y transmiten fuerza a través de su voz; en cambio, cuando un presidente tiene que dar la noticia de un accidente en donde se perdieron muchas vidas, su voz es moderada e incluso calmada, para empatizar con la tristeza de la gente pero, a su vez, transmitir paz y esperanza.

  1. Siempre que puedas, utiliza recursos didácticos

Hay quien tiene la mala creencia de que cuando un líder tiene que apoyar su discurso con música, video o imágenes, no es un buen orador porque no puede valerse enteramente de sus palabras. Lo anterior es mentira: vivimos en una época en que cada vez es más difícil mantener la atención de nuestra audiencia. Un orador extraordinario debe saber usar los recursos necesarios para mantener a su público atento, generar emociones y complementar sus palabras. Observa por ejemplo la campaña presidencial de Hillary Clinton, ¿has visto como utiliza música y videos para mantener un enlace crítico con su quórum?

Pamela Jean Zetina es especialista en persuasión, comportamiento no verbal y comunicación estratégica. Brinda coaching de oratoria y medios a personalidades del ámbito político, empresarial y artístico; además de dar conferencias y cursos abiertos al público. Para mayores informes visita www.pamelajean.mx o escribe al correo [email protected]

Pamela Jean Zetina