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El origen de las velas

Georgette Rivera

Desde el siglo I D.C., se tiene registro en Roma de este maravilloso invento, hechas de sebo o grasa animal; hay quienes aseguran que algunas de ellas eran comestibles, pues en algunos textos se encuentran pasajes que narran como algunos soldados que presentaban ataques de hambre, devoraban sus dotaciones de velas sin pensarlo; aunque también se cuenta de manera documentada, que los custodios de los faros en Gran Bretaña, a quienes se aislaba por grandes períodos de tiempo, ingerían velas para su supervivencia.

Un detalle interesante es que las velas de mayor calidad, están hechas con sebos muy finos, mismos que necesitan que el extremo carbonizado de la mecha sea llevado sin ser apagado hasta la flama; si no se hizo este procedimiento, la llama nunca será abundante y el sebo no se quema de manera uniforme, por lo que queda una gran parte en desuso. Ahora bien, lo que llama más la atención de las velas y su origen, es el sentido ritual que pueden llegar a tener, pues no es tan importante el color o el tamaño, como la intención que se tiene antes de prenderla, y eso es lo que en realidad le da el sentido.

Una persona puede comprar la vela que desee y encenderla, sin tener en mente algo en específico y solamente traerá armonía o dará luz literalmente; sin embargo, cuando se tiene una preocupación, un problema, o se atraviesa por una situación difícil, es bueno prender una vela,  misma que la persona habrá de sostener entre sus manos, y con toda su energía podrá solicitar lo que siente que más necesita en ese momento; o bien, también se puede suplicar por alguien que está lejos y se sabe que requiere ayuda en alguna situación que en ese momento lo amerita. Y no sólo para pedir, también se puede prender una vela para dar gracias por infinidad de cosas que la persona considera que esa luz debe ser encendida.

Hoy en día hay velas y veladoras de todos tamaños, figuras y colores; cada vez más, pueden diversificarse las razones por las cuales encenderlas, pero es real que una vela encendida además de provocar paz, cuando la persona tiene claro el hecho por el cual lo esta haciendo, surte efecto. Un ejemplo simple es cuando alguien va a una iglesia y se la enciende a un santo con toda devoción, con FE; es ahí cuando son escuchados, cuando de verdad la luz se hace.

Por el motivo que quieras, prende una vela, hazlo desde la Fe y notarás los resultados.

Bendecida semana.

Georgette Rivera.   

Georgette Rivera