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Pegarle o no pegarle a tus hijos

Pegarle o no pegarle a tus hijos

Pegarle o no pegarle a tus hijos

El escritor Ricardo Chávez Castañeda asegura que a medida que nos acostumbramos, la violencia se va volviendo parte de nuestra cultura. Se va convirtiendo en algo normal, tanto que muchas culturas conciben el castigo físico como una medida para disciplinar a los hijos.

Incluso hay padres de familia que llegan a cuestionar a los psicólogos cuando estos especialistas dicen que no se les debe pegar a los hijos. ¿Pegarle o no pegarle a tus hijos? Aquí algunas ideas que debes saber.

Cuando les pegas a tus hijos no los disciplinas como crees, en realidad sólo les enseñas a tener miedo a una agresión, pero es muy difícil que reconozcas que lo que hizo está mal. La situación se agrava cuando los padres golpean a sus hijos sin explicarles el motivo (sobre todo en niños pequeños).

SABIDURÍA QUE AYUDA: De acuerdo con la guía de la Asociación Americana de Pediatría, un pequeño de menos de 18 meses de edad no comprende la conexión entre una cachetada y el mal comportamiento. Cualquier tipo de agresión a niños deja secuelas en el plano psicológico, lo que genera que con el tiempo estas se manifiesten con reacciones violentas y agresivas, o bien con otras consecuencias negativas, como pueden ser recurrir a mentiras para evadir castigos, baja autoestima, problemas para relacionarse, incapacidad para defenderse, etc.

Existen muchas razones para no pegarle a un hijo, no hay razones que justifiquen pegarle a un niño. Los pequeños podrían aprender diferentes conceptos de una manera equivocada. Aquí algunas ideas para no pegarle a tus hijos.

1.- Se vuelven golpeadores. Cuando un pequeño es golpeado aprende a agredir, así de sencillo. Más que disciplina, ellos aprenden violencia. Los niños necesitan atención, que se les expliquen las cosas. Crecen pensando que la violencia resuelve algunos de sus problemas.

2.- Mala educación. Experimentar dolor no enseña a los niños a desarrollar una conciencia.

3.- Generan poca capacidad para resolver conflictos. Un niño al que se le pega y no se le enseña tiene menos herramientas para resolver conflictos en el futuro.

4.- Se pierde la relación entre padres e hijos. Un vínculo de amor y respeto refuerza los vínculos de padres e hijos, cuando un niño es golpeado se afecta ese vínculo, el buen comportamiento del niños podría estar basado en el temor.

5.- Se pone en peligro la integridad del niño. Los golpes nunca son buenos, la fuerza de un adulto tiene proporciones distintas a las de un niño, por esa razón su castigo podría traer serias consecuencias físicas. Por ejemplo, las nalgadas: esos golpes envían ondas de choque a lo largo de toda la columna vertebral, los dolores en la espalda baja en los adultos podrían tener sus orígenes en las nalgadas que recibieron de niños.

6.- Ira contenida. Un niño maltratado puede contener ira por mucho tiempo, y hacerla explotar cuando crezca.

7.- Baja autoestima. Los golpes generan una baja autoestima en los pequeños, crecen pensando que no deben ser amados por su familia.