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¡Piérdele el miedo y entra a una Sex Shop!

sexshop¿Cuántas veces has pasado frente a una Sex Shop y te has quedado con ganas de entrar? ¡No finjas de que no sabes de qué tiendas estamos hablando! Son todas ésas que en sus escaparates exhiben algunos coquetos y sensuales disfraces de colegiala y enfermera, o ese singular conjunto de tanga y chaparreras de cuero para caballero. ¿Ya sabes a cuáles nos referimos?

Como tú, hay un montón de gente que en su vida se ha parado en una Sex Shop. Por prejuicios, solemos creer que las personas que asisten a estos lugares son pervertidas o adictas al sexo. Sólo un enfermo compraría un tapón anal (butt plug), un látigo o un consolador, ¿no? ¡Error!

Como bien sabes el sexo es parte indispensable de la naturaleza humana. Si fuera algo malo o que nos hiciera daño, no lo practicaríamos, ¿cierto? Entonces, ¿por qué prohibir o satanizar todos aquellos objetos que te ayudarán a aumentar el placer cuando estás con tu pareja?

Es más, en una Sex Shops puedes encontrar toda una serie de juguetes y artículos que lo mismo puedes disfrutar con tu pareja, que usar para conocer mejor tu cuerpo. Así que es momento de olvidarte de la pena y el miedo y entrar a una de estas tiendas.

Si te preocupa hacerlo sola, puedes ir con algunas amigas, o de plano decirle a tu pareja. Créenos que no se negará, y posiblemente agradecerá la iniciativa para darle un poco de sabor y variedad a sus encuentros sexuales.

En cuanto cruces las puertas de la Sex Shop, recórrela como cualquier otra tienda. Detente y analiza cada uno de los productos que venden. Contrario a lo que suele pensarse, no sólo hay vibradores, esposas y disfraces. En ellas, puedes encontrar lubricantes, anillos, lencería, polvos comestibles, columpios, bolas chinas, látigos, películas, máscaras, arneses, velas, cremas y condones, por mencionar sólo parte del inventario.

Cuando tengas alguna duda, acércate al encargado o los vendedores y pregúntales. Créenos que no te van a ver feo, no se van a persignar y pensar que eres una dañada. Además, su trabajo es atender al público… ¡y vender!

Olvídate de tus prejuicios y anímate a comprar alguno de los productos que llamen tu atención. Te sorprenderá saber que la mayoría vienen con instrucciones, así que difícilmente podrás equivocarte a la hora de usarlos.

Si te resulta difícil vencer la pena, comienza con una película, un disfraz o lencería. Si tienes problemas para decidir, pídele a tu pareja su opinión. A final de cuentas, la compra será para los dos.

Lo más importante es que recuerdes que tienes derecho a disfrutar tu sexualidad como mejor te parezca. Si descubres la magia de los vibradores o las bolas chinas, perfecto; pero si no te sientes cómoda, tampoco tienes por qué usarlos. Lo único que pedimos es que abras tu mente y no te cierres a nuevas experiencias.