¡Comparte en tus redes!

El poder del verbo

Javier GarridoEncontrar una frase, una pequeña frase que nos cambia la mentalidad o por lo menos haga eco en alguno de nuestros actos. Es algo que a todos o casi a todos en la vida nos ha pasado. No es necesario ser un férreo lector y un vasto escucha para llegar a ello. Basta con un instante para conectar con una secuencia de palabras y ver como se ilumina nuestro ser; nuestra mente se activa y sabemos cómo actuar de forma posterior. El maestro Carl Gustav Jung. (Medico psicólogo, suizo) Nos explica en algunos de sus tratados. Sobre los estados de conciencia y el dialogo constante entre lo despierto y lo dormido en nosotros. Pocas veces sabemos en realidad lo que consumimos, así como las influencias que tuvimos y también, desconocemos el proceso de selección que realiza nuestra memoria; conscientemente no intervenimos al decidir qué recuerdos se quedan y cuáles se van. Pero de ese pequeño proceso depende todo lo que creemos que somos; de ese pequeño proceso nacen los fundamentos de como percibimos el mundo. De ese proceso y de lo instintivo se forma el YO.

Desde esa perspectiva que es importante analizar. Las verdades dejan de tener tanta fuerza, el tener la razón deja de ser prioritario, la duda toma un lugar en nuestra mente. Cuestionar, investigar y fluir es un modo de ser y existir.

Hay cosas que nos conducen y están puestas de manera muy arraigada en nosotros y nuestra vida cotidiana. Esas son: las frases en las que creemos y las hicimos parte de nuestras formas. Todo este cumulo de frases aceptadas son nuestra personalidad. Es parte de cómo el mundo nos mira y están allí latentes para todos.

Frases tan comunes que nos llevaron a estar pisando donde tú, desconocido lector, estas ahora.

-ROBAR ES MALO.

-NO MIENTAS.

-ESTUDIA PARA SER ALGUIEN EN LA VIDA.

-PORTATE BIEN.

-NO SEAS DESOBEDIENTE.

-NO TOMES, NO FUMES, NO TE DROGUES.

-NO MATES

Estas son un ejemplo muy sencillo de frases comunes que nos dijeron; aceptarlas y seguirlas o negarte y caminar por un sentido contrario. Nos hacen ser un resultado de estas bases. Pero ¿qué hay de las frases que nos potencializan?

-TÙ ERES EL MEJOR.

-JAMÁS DEBES RENDIRTE.

-LA DISCIPLINA ES EL CAMINO DEL ÉXITO.

-TÚ PUEDES SER FABULOSO.

-TÚ PUEDES SER MILLONARIO.

-SE AGRADECIDO.

Estas frases sin duda hacen de quien las consume una persona con mayor potencial. La ciencia de hoy define esto como PNL (programación neurolingüística) pero esto tiene sus bases en la Magia primitiva. Sus fundamentos radican en creer y vibrar. Conocer estos aspectos hace de nuestra vida un viaje más sencillo y armonioso.

Esto es: el poder del verbo porque el Verbo es poder.

Las mejores frases, las que verdaderamente necesitamos, no vendrán de fuera. Si esperas siempre que la motivación provenga de fuera, crearas dependencia. El afuera vibra muchas cosas y la mayoría no son positivas.

Escúchate, se sinceró contigo. Cree en lo que puedes lograr y lánzate de manera objetiva e instintiva. Pero sobre todo: Aprende a recibir y paga por tus acciones.

Esto no es un escrito de autoestima barata. Es ciencia pura y los fundamentos establecidos para construcción del poder.

Cuando sepas lo que quieres. Practica esto: Di en voz alta lo que quieres muchas veces, mírate a los ojos y di de forma seria lo quieres, cuéntaselo a tus gentes más cercanas, escribe en una libreta la fecha para cuando lo quieres, ve por ello y paga el precio.

Recuerda:

“el mundo es tuyo”

“el límite es el cielo”                                 “la vida es Guerra”

 

“conócete a ti mismo”                                           “nacimos para dominar”

 

“en el mundo hay lobos y corderos; ¿Cuál quieres ser?

La frase que elijas podrá regir tu vida. El tiempo que tú decidas. La vida es por etapas y lo que fuimos ayer, no es lo que somos hoy. Somos dueños de elegir a cada instante, podemos cambiar paulatina o radicalmente nuestra vida y sólo tenemos un día cada día. La suma de ellos es un resultado absoluto. Haz lo que decidas y siempre consiente de que todo tiene un precio a pagar.

Francisco Javier Garrido Ruíz