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¿Qué hago si alguien en el trabajo habla mal de mí a mis espaldas?

Pamela JeanEl tíiiiiipico criticón hipócrita… Ese individuo que te pone ojitos del Gato con Botas cuando está contigo, pero nada más te volteas 15 segundos y se pone a despotricar en tu contra. Uff… desde mi punto de vista sólo hay alguien peor que el peor de tus enemigos, y se trata de ese “alguien” que siente que necesita aplastarte para treparse sobre tu cadáver y entonces subir un escalón; es decir, el inseguro que no sabe valerse de sus propios méritos para ganar el aprecio y aprobación de sus jefes, entonces, arremete en tu contra para sentirse un poquito mejor. Sé cómo te sientes, y te entiendo. Por eso, voy a darte algunas recomendaciones sobre lo que puedes hacer si alguien habla mal de ti a tus espaldas:

  1. No te lo tomes personal. El que se enoja pierde. Mejor, respira profundo, dale la vuelta y míralo con compasión. Ojo, no dije lástima, dije COMPASIÓN. La diferencia es que la compasión está regida por la empatía, es decir, por la capacidad de comprender los motivos y razones del otro desde SU contexto de vida, no desde el tuyo.
    Cuando te detienes unos minutos para comprender que la manera de operar del otro es así porque es la única que conoce y no porque sea una mala persona, entonces puedes empezar por agradecer lo que tú sí tuviste y te permite ser diferente a ese individuo: una educación basada en el respeto, autoestima, seguridad en ti mismo, capacidad, la posibilidad de desarrollar tus talentos y ser exitoso gracias a ellos, la mirada amorosa de tus padres, etc.
    Ahora sí, desde esa postura, puedes pasar al siguiente punto.
  1. Neutralízalo. Dale lo que necesita. Por lo general, aquél que actúa de esta manera es porque necesita ser visto, tomado en cuenta, sentirse valorado. ¡Eso es lo que pide a gritos! Entonces, aprovecha las oportunidades que tengas para hacer notar a los demás los logros de tu compañero, díselos tú mismo, sé auténtico (no adules). Créeme, entre más atención reciba por lo que hace bien, menos tendrá que dirigir la atención de otros hacia lo que, desde su perspectiva, tú haces mal.
  1. Enfréntalo por las buenas. Pero en serio POR LAS BUENAS. Esto quiere decir que en lugar de pagarle con la misma moneda y rebajarte a su nivel de conciencia hablando mal de él o tratando de hacerle la vida imposible, demuestres que tú sí tienes el valor de hablarlo de frente. Pero no te acerques de forma agresiva ni prepotente, ni te hagas el sentido, por favor. Sencillamente, busca un momento en que puedan platicar en privado y dile que has escuchado que tiene algunas recomendaciones que darte para hacer mejor tu trabajo. Pero dilo con apertura, con verdadera disposición para escuchar. Si te lo dice, agradécele la crítica constructiva y dile que valoras su opinión, que estás abierto a escucharlo cuando tenga alguna recomendación. Si lo niega y se queda callado, igualmente dile que si en algún momento tiene algo que sugerirte, estás en completa disposición de escuchar su punto de vista. Después sonríe y vete. Recuerda que se gana más con miel que con hiel. Ya verás que su actitud cambiará radicalmente, pero si eso no ocurriera, al menos tu reputación permanecerá intacta. Tus hechos, tu trabajo y tu actitud, hablarán por sí solos del nivel de ser humano que eres.

Recuerda: ten a tus amigos cerca y a tus enemigos ¡MÁS CERCA! Si lo haces bien, eventualmente se volverán tus amigos. Confía en mí.

Pamela Jean Zetina