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Que muera la Fe, para que nazca la Fe

Armando FrancoUn famoso tele predicador de Estados Unidos, llamado Pat Robertson regresa de su retiro anual de fin de año. En su retiro, Dios le había dicho que un ataque terrorista contra Estados Unidos iba a causar una matanza durante ese año 2003. En 2004, Dios le dijo a Robertson que George Bush volvería a ganar las elecciones por un amplio margen. En mayo del 2005, Dios le dijo que unas tormentas y quizá hasta un tsunami azotarían las costas de América. Nada de esto ocurrió, pero a Robertson no parece importarle que los mensajes de Dios sean tan equívocos. Su fe parece inquebrantable.

Durante siglos han aparecido personas afirmando que Dios en persona, los ángeles, o los extraterrestres les han informado que en una fecha especifica el mundo se va acabaría. Y hasta el día de hoy el mundo sigue.

Decenas de millones de personas tienen creencias religiosas absurdas, carentes de toda lógica y sentido común. Los Guerreros Talibanes por ejemplo, tienen la firme creencia de que si mueren en un acto terrorista, asesinando a cientos de inocentes, aseguraran un lugar en el cielo al lado de su Dios Alá. Y así mismo todas las religiones tienen algunas creencias que si las analizas inteligentemente solamente provocarían unas carcajadas.

Se ha utilizado la fe para justificar y promover actos de violencia monstruosos. Por desgracia, esto no es nuevo. Sólo tendríamos que recordar el terror provocado por los cristianos durante la Inquisición. En la cual se eliminaron miles de libros que contenían gran sabiduría y durante la cual se quemaron vivos a cientos de maravillosos hombres y mujeres, cuyo pecado fue el ser libres pensadores. Este fue el caso de uno de los personajes de la historia más admirados por mí y por millones de personas, El Gran Giordano (Monge Dominico, Astrónomo, Filósofo, Matemático y Poeta.) quien dijo por primera vez que era la tierra la que giraba alrededor del sol y que las estrellas eran soles con planetas como el nuestro. Diez años después Galileo lo pudo comprobar científicamente.

Es por esto que cada día mas personas piensan que viviríamos mejor en este mundo sin religiones.

Definitivamente creo que sin importar de que religión se trate, los religiosos extremos y fundamentalistas son sumamente peligrosos. Y definitivamente el mundo seria mejor sin la existencia de este tipo de religiosos. Pero por mas deseo que algunos tengamos de que esto ocurra, la realidad es que eso no va a suceder.

Algo que debemos preguntarnos, es ¿por qué tantos millones de personas creen en cosas que son tan fantásticas, improbables y absurdas?

En esta profunda crisis que experimenta la humanidad, necesitamos algo mejor. Necesitamos tanto un final de la fe de las religiones fundamentalistas, como un renacer de la fe en poder despertar nuestro potencial interior y poder vivir en paz y felicidad, sin pensar que el poder sólo lo posen otras personas.

Necesitamos desesperadamente que nazca un nuevo tipo de fe. Una nueva alternativa para la gente que busca profundidad, espiritualidad, sentido y propósito en sus vidas. Una fe que se base en las grandes enseñanzas sobre la compasión, enseñanzas que se encuentran en el centro de las grandes religiones.

Las enseñanzas que están contenidas en los pensamientos que nos legaron los mas grandes seres que han pisado este planeta, hombres como Jesucristo, Siddhartha Guatama, Lao Tse y muchos mas. Enseñanzas que posteriormente, fueron distorsionadas y manipuladas para cubrir los intereses de ciertos grupos. Todos estos maravillosos personajes en el fondo nos hablaron de lo mismo, con diferentes palabras.

Necesitamos un cambio trascendente. Menos religiones y mas espiritualidad. Las Religiones son muchas, la Espiritualidad es una. Las religiones son un conjunto de reglas y normas incuestionables, en cambio la Espiritualidad te invita a razonarlo todo, a cuestionarlo y a decidir tus acciones.

Seria maravilloso el que llegara el día en que todos nos pudiéramos unir en una meta religión que respete la individualidad de cada quien, a la que pudiéramos llamar la religión del amor.

Deseo que podamos hacer de esto una realidad.

Armando Franco