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Manolo Fernández

¿Quién dice yo? Levanten la mano...

 

LEVANTEN LA MANO todos aquellos que al igual que yo se indignaron y se entristecieron por todo el tema de los ataques que vivieron los franceses (y el mundo entero) hace unos días, el acto donde tanta gente perdió la vida y que en menos de 15 minutos ya era un horrible espectáculo mediático.

Ese día todo el mundo enmudeció y al mismo tiempo gritó con toda su energía por un llamado de paz...

En el preciso instante que todo el caos se desataba, en el centro de espectáculos "El bataclan", se estaba llevando a cabo en el Stade de France, a unas cuantas cuadras de ahí, un juego de fútbol entre las selecciones de Francia y Alemania, curiosamente un juego de práctica, y lo que son las cosas, estos juegos se les conoce como "amistosos", quien iba a pensar que ese día en París lo único amistoso que habría sería ese cotejo.

 

Una y mil veces hemos visto las imágenes del instante en que sale jugando Francia por izquierda, tocan el balón a Patrice Evra y este al recibir hace una pausa obligada por el estruendo de la explosión, sonido que se escuchó incluso en la transmisión de radio y TV. El jugador paró durante unos segundos sin encontrar una explicación clara de lo que todos habíamos escuchado... ¿Cuántas cosas no han escuchado los jugadores estando en una cancha de fútbol? ¿Cuántas cosas no han sentido estando ahí metidos?, creo que nada como ese día... ¿Después? Después el balón siguió rodando.

 

Y aquí el tema que me llama más la atención es que haya sido curiosamente Patrice Evra quien protagonisara esa imagen y quien estuviera en las pantallas de todo el mundo en el instante de la tragedia. A que me refiero? Evra es un jugador Franco - Senegalés que ha sido víctima de diversos episodios de discriminacion a lo largo de su carrera, sí, en el fútbol hay este tipo de episodios y desafortunadamente muy seguido. El 15 de octubre del 2011 Patrice acusó de insultos racistas al charrúa Luis Suárez, sí, aquel que mordió a Giorgio Chiellini en pleno juego del mundial de Brasil 2014 y que como resultado fue suspendido del mundial y durante un buen tiempo de toda competición o evento que tuviera algo que ver con FIFA (no mamá, no hablo de Mike Tyson, ese también mordió pero este es otro deporte)

De esta acusación se derivó una multa y una suspensión para Suárez, tiempo después se volvieron a encontrar en un campo de juego y en la ceremonia previa al inicio del partido donde los jugadores se saludan, el sudamericano le negó la mano al galo, lo que causó la molestia e indignación de todos en el campo y posteriormente a nivel mundial (el que nada debe nada teme ¿no?  ¡Ya vieron ¿por qué lo odio?!).

Yo no sé si llamarlo destino, coincidencia o necedad de mi parte por encontrar algo, pero de verdad me parece muy simbólico que una persona que ha vivido en carne propia el racismo, la discriminación y el odio proveniente de otro ser humano sea una especie de estampa o símbolo de este hecho denigrante y que en el fondo viene lleno justo de lo mismo.

 

El partido finalizó normalmentque, con un Presidente Francés siendo desalojado a toda prisa, con los futbolistas llenos de incertidumbre al enterarse lo ocurrido, y con miles de franceses llorando desconsolados en una cancha de fútbol sin que nadie les diera razón de sus familias y sin poder (ni querer) salir de ahí en muchas horas.

 

La única que siempre guardó la calma y nunca perdió la alegría en este día negro, fue la pelota, el balón no dejó de rodar quizá por desconocimiento de las cosas o quizá por el hecho de que muy en el fondo sabe a que vino a este mundo, cuál es su misión, y eso es entretener, divertir, y hacer que por lo menos durante 90 minutos la gente olvide (si es que eso es posible) todos sus problemas.

 

No sé si Patrice Evra seguirá siendo víctima de racismo en una cancha, no sé si Luis Suárez morderá a alguien por cuarta vez (ven por qué lo odio?), no sé si seguiremos destrozandonos unos a otros obsesionados de poder, lo que sí se y deseo de todo corazón es que la pelota siga rodando, siga haciendo feliz a tanta gente, pero sobre todo que nunca nunca pierda la blancura manchándose de cosas ajenas a la cancha. LEVANTEN LA MANO si lo desean también.

MF

Manolo Fernández