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Razones para hablar mal de tu pareja

Leíste bien, así dice el título de nuestra nota de hoy ¿Te gusta escupir hacia arriba y disfrutar que el escupitajo te caiga en la cara? No te gusta que nadie te haga daño, pero ¿no escatimas cuando tú misma te haces daño? Lo mismo pasa cuando te expresas mal de tu pareja, le haces daño a tu propio equipo.

pareja

En caso de que seas una de esas mujeres u hombres que se la pasa hablando mal de su pareja, tenemos un ejercicio interesante para ti, mostrándote razones por las que debes hablar mal de tu pareja, esto con la idea de llevarte a la reflexión.

1.- Alimenta tu veneno. Si quieres hablar mal de tu pareja hazlo, se ve que ya estás disfrutando hacerte daño a ti y a tu familia, te conviene hablar mal porque poco a poco encontrarás más razones para quejarte de tu cónyuge (aunque algunas sean ficticias), invitarás a personas ajenas a tu núcleo familiar a enterarse de información íntima y les darás armas para criticarte o para lastimarte, ¡qué emocionante!

2.- Incrementas los aspectos negativos. La negatividad tiene más sabor que lo positivo, a nadie le gusta ser criticado o que sus errores sean exagerados, pero... ¡qué más da! Por ahora tu pareja no te escucha, qué importa que con el paso del tiempo le causes daño a tu pareja y de paso te lleves de corbata a tus hijos. Ten cuidado, evita enfocarte en lo bueno y no hables de las cosas positivas de tu marido, eso eliminará el odio que tienes hacia él y si lo haces te volverás más sana, ¡qué aburrido!

3.- Cuéntaselo a todo el mundo. Un experto aconsejó escribir las cosas que nos frustran en un papel y tirarlo a la basura, otro más recomendó platicar de las cosas que te molestan con tu cónyuge, pero eso resulta ser algo muy complicado, evítalo, mejor sal y cuéntale de esas cosas al primero que se te ponga en frente.

4.- ¿A quién le importan las heridas? Hablar mal de tu pareja ocasiona daños permanentes, a nivel mental, emocional y físico, lo más seguro es que también de hagas daño a ti mismo(a), pero... ¿a quién le importa?

5.- Evita los halagos. Los esposos hacen su mejor esfuerzo por ser los mejores, pero el agradecimiento y los halagos pueden convertirse en acciones que fatigan, evita ser agradecida, decirle que es un bue esposo, felicitarlo por sus esfuerzos y no le digas que lo aprecias, no te asegures de que piense que es un buen esposo. Evita las pequeñas atenciones y los cumplidos, crúzate de brazos y deja que las cosas caigan por su propio peso.

6.- Conviértete en el rival. Un matrimonio requiere trabajo en equipo y que ambas partes estén del mismo lado, pero lo que tú deseas es vivir en la desdicha y ser miserable, así que continúa llevando la contraria, insulta y pierde el tiempo con actos negativos. Vuélvete un experto(a) en ponerle el pie a tu propio equipo.

7.- Trabaja por tu cuenta. Eso de trabajar en equipo requiere compromiso, tiempo y esfuerzo. Evítate ese trabajo, comunícate menos, no te preocupes por saber cómo se siente tu pareja, no colabores para encontrar soluciones, en fin, que cada quien haga lo que se le dé la gana.

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