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Alessia Di Bari

Reconocer quién soy: herramienta para una sexualidad sana

 

Hace mucho no me pasaba sentarme frente a una hoja en blanco y no saber qué escribir y es que, vengo regresando de un viaje largo. De compartir historias, de abrir mi corazón, tocar viejas heridas y abrir nuevas perspectivas.

Tal vez sea el fin de año y el inicio de uno nuevo, no lo sé… supongo que estas fechas siempre me ponen un tanto melancólica y pensativa.

 

Invariablemente, en estas fechas, me da por hacer un balance general del año que terminó y no sé si ustedes lo hagan, pero en mí es casi automático. Muchos años sentí que en ese balance salía perdiendo, que no había cumplido con los objetivos que me había puesto a principios de año, que todavía me faltaba mucho por hacer.

Este año es diferente, cerré el 2015 con tantos logros que me cuesta trabajo creer que son ciertos y que fui yo quien los logró. A principios de año, me casé con un hombre maravilloso, durante el año me dediqué a hacer todo lo que me gusta: dar terapia, clases y conferencias. El equipo de trabajo, que mis socios y yo estamos formando, día con día está más fuerte y unido. He salido en programas de radio y televisión, que si me hubieran preguntando hace algún tiempo, seguro me hubiera reído sólo de imaginarlo. Escribí y publiqué mi primer libro y concreté el sueño de tener una plática TED… para cerrar con broche de oro, me fui un mes a Italia y pude visitar a mi familia de allá que hacía mucho no veía.

 

Les cuento todo esto con miedo de sonar presumida, por mucho no es la intención de este escrito, todo lo contrario. Me he dado cuenta que a la gente –y esto, por supuesto me incluye a mí- nos da miedo y nos avergüenza mostrar también las partes exitosas e increíbles de nosotros, por miedo a sentirnos juzgados, rechazados o tal vez porque sentimos que no es para tanto.

Probablemente se estén preguntando todo esto qué tiene que ver con la sexualidad, ya que –generalmente- todos mis escritos y participaciones en medios tienen que ver con el sexo. Pues fácil, aunque no parezca, están relacionados.

 

Cuántas veces por no tomar tu propia importancia y reconocer quién eres, terminas conformándote con una pareja que no te encanta o teniendo un trabajo “seguro” porque el que tu quieres no va a suceder nunca.

Cuántas veces te dijeron que tu cuerpo no es adecuado, que no eres lo suficientemente atractiva(o) para tener una pareja extraordinaria o que no eres buena(o) en la cama y ¡lo creíste!

 

Hacerme cargo de mi sexualidad, también es hacerme cargo de quién soy –en toda la extensión de la palabra-. Es tomar la responsabilidad de las cosas que hago mal, pero también de las que hago bien, porque todo lo que hacemos –y dejamos de hacer- (nos demos cuenta o no) tienen un impacto en el mundo, en la gente que nos rodea. Así que este año, es un gran año para empezar a hacer algo distinto, para darte permiso de reconocer tus logros y sentirte orgulloso(a) de quién eres y del trabajo que te ha costado ser quien eres.

Ojalá de una vez por todas, empecemos a entender que el problema no está en lo que sentimos, sino en lo que hacemos con eso que sentimos. El tema no es si me siento “inadecuada” porque no alcanzo el orgasmo, es todo lo que hago con esa sensación… tal vez, si me diera permiso de vivirla, de contactar con ella, podría ver que la mayoría de nosotros –en algún momento- nos hemos sentido así. El tema es que le tenemos tanto miedo al fracaso, que nos quedamos paralizados ante este y no nos arriesgamos a ir por lo que queremos: una pareja increíble, el trabajo de mis sueños, la sexualidad que siempre he querido, etc.

 

Te tengo noticias que espero te sirvan tanto como me han servido a mi: te vas a equivocar, vas a tener historias de fracaso, eso es inevitable. Lo que sí depende de nosotros es levantarnos y volverlo a intentar… créeme, cada día –de menos- caes con más gracia y te levantas con mayor rapidez y la satisfacción de ir por lo que quieres ¡no hay quien te la quite!

Alessia Di Bari