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Por que te cuesta trabajo relacionarte con la gente

Como ya saben y lo repito constantemente soy psicóloga, lo que implica que literalmente trabajo con y para personas, no, no trabajo frente a una computadora o frente a papeles, números y plumas, sino que trabajo frente a personas y lo que es curioso y paradójico es que me dan miedo las personas. Al decir me dan miedo las personas me refiero no a la persona en sí, sino que estar cerca de personas –sobre todo que quiero– me asusta y me da mucho miedo.

Hace algunos años, como buena psicóloga, en terapia, me dí cuenta que yo siempre pensaba que las personas que conocía, amigos, primos o simplemente personas importantes en mi vida siempre se iban, me dejaban por alguien o algo más y aunque mi cabeza y mis pensamientos decían eso poco a poco me fui dando cuenta que de hecho pasaba algo muy diferente.

¿Cuántas veces les ha pasado que tienen un mejor amigo/a, o un grupo de amigos con los que siempre convives y compartes cosas y después de un tiempo pareciera que el grupo desaparece? Bueno, esa era mi historia, puedo decir que he tenido muchas “mejores amigas”, muchos grupos diferentes, amigas de la secundaria, de la prepa, después de la universidad y pareciera que siempre que terminaba un ciclo de mi vida esas amistades desaparecían por lo que claro mi primer pensamiento era: “La gente me deja y se va” y dada mi historia de vida digamos que es algo que me da mucho miedo.

Poco a poco fui dándome cuenta que en realidad –en ese entonces me parecía increíble– yo era la que me alejaba, yo era la que siempre andaba “cambiando” de mejores amigas, que cuando me gradué de prepa yo era la que desaparecía y me alejaba de las personas que eran importantes para mí y fue cuando pude darme cuenta que estar cerca de la gente que queremos asusta y da mucho miedo.

Puedo decir por lo que he vivido y aprendido que estar cerca de la gente implica 'mostrarte', es decir enseñar esas partes de ti que a veces nos dan vergüenza –sentimos que si mostramos eso de nosotros nos van a dejar de querer–, implica sentirnos vulnerables o también sentir miedo a que la relación terminé o que las cosas no salgan como nos gustaría; estar cerca, si así lo decidimos implica compartir cosas de nuestras vidas y que puedo asegurar a más de uno de ustedes les cuesta mucho trabajo –yo incluida–. Estar cerca de las personas yo diría que es un trabajo constante, implica literalmente hacer cosas, estoy segura que muchas veces estamos en casa o a punto de dormir y nos acordamos de alguien que queremos y no hemos visto hace tiempo y decimos la típica frase: “ mañana le escribo/llamo” –tomando en cuenta las nuevas tecnologías– y llega el día siguiente y no lo hacemos, también implica ser responsables, decidir qué es lo que nosotros queremos de determinada relación, si necesitamos que un amigo nos apapache si estamos tristes o si necesito que me manden mensajitos pero para eso necesitamos saber que queremos y pedirlo, situación que también requiere de un esfuerzo; es decir por un una u otra razón estar cerca de la gente que queremos es difícil, se necesita de un esfuerzo y asusta.

Después de darme cuenta de lo mucho que me costaba relacionarme y estar cerca de la gente pude entonces hacer cosas diferentes que hoy me gustaría compartirles.

  • El paso número uno y lo primero que hice fue echar una mirada para atrás y buscar conscientemente a todas esas mejores amigas, primos, personas que habían sido importantes en mi vida y que, por yo alejarme, ya no estaban en mi vida.
  • Empecé a notar poco a poquito, el miedo que me da estar cerca de las personas, notar como cuando empiezo a sentirme cerca y cuidada por las personas, me dan ganas de salir corriendo.
  • Después me dí la oportunidad de empezar a notar esas pequeñas cosas que hago para alejarme de la gente, es decir, como dejar de contar cosas que son importantes para mí, dejar de contestar mensajes o llamadas, poner cualquier excusa ante una invitación, etc.
  • Finalmente, y poco a poco, he ido buscando a aquellas personas que me gustaría tener en mi vida de las cuales me alejé, compartiendo el miedo que me da estar cerca de ellas.

Hoy me gustaría que te dieras la oportunidad de hacer estos pasos, sé que es difícil y probablemente duela, sin embargo, en mi experiencia el resultado, aunque me sigue dando miedo, me conmueve y llena mi corazón –por más cursi que se escuche–.

Date permiso de solamente dar el primer paso y preguntarte: ¿Qué persona que quiero mucho hoy no está en mi vida y me gustaría compartirla con ella? ¿A quién dejé de ver y hoy extraño mucho? Estoy segura que al menos una persona aparecerá en tu cabeza…

Lorena López Niño de Rivera