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El reto de tener un hijo zurdo en un mundo excluyente

zurdo¿Qué mano usas para escribir, mover el mouse de la computadora, peinarte o comer? ¿La derecha? ¡Felicidades! Formas parte del 90% de la población que no debe lidiar todos los días con la frustración de adaptarte a un mundo que no está diseñado para ti.

Desde luego, podría pensarse que ser zurdo no implica mayor reto que el de usar la mano izquierda, en vez de la derecha, ¿cierto? ¡Falso! Te lo vamos a demostrar.

Toma unas tijeras, las que sean, pero en vez de usar la mano derecha, emplearás la izquierda. En cuanto las hayas acomodado, intenta hacer un simple corte en una hoja de papel. ¿Pudiste? ¡Por supuesto que no!

Las tijeras que cada uno de nosotros usa están pensadas para personas diestras, cuando intentas emplearlas con la mano izquierda no funcionan, no cortan. ¡Únicamente doblan del papel!

Como éste hay muchos otros ejemplos en la vida diaria. Para un zurdo, hasta la forma de las cucharas y la altura de los platos son causa de conflicto, pues no están diseñados para que los usen cómodamente. En vez de ello, tienen que buscar la forma de adaptarse. Sería ridículo que, cada vez que salieran a comer a un restaurante o a la casa de un amigo, llevaran consigo su cuchara y plato especial, ¿no?

Y si todo esto te parece te frustrante, ¿imagina cómo debe de ser para un niño que no entiende porque todos sus amigos le dicen que está usando la mano incorrecta o a quien le resulta imposible entender el sentido en que avanzan las manecillas del reloj?

Esto mismo le ha ocurrido a Íker, un pequeño de cuatro años, que cada día se enfrenta al reto de diferenciar el 2 de la S, o de usar un cuaderno de espiral sin que le lastime al escribir, sin mencionar que la mayoría de los juguetes están diseñados para niños diestros

A su tierna edad, Íker ha aprendido más sobre frustración y procesos de adaptación que muchos de nosotros. Desde luego, los retos no han sido sólo para él, pues sus papás han tenido que aprender a ver la vida desde la perspectiva de un zurdo.

Las actividades más simples, las que antes realizaban de forma inconsciente, hoy deben analizarlas detalladamente  para mostrarle a Íker que no hay nada que no pueda hacer. Probablemente, algunas le costarán más trabajo al niño, y habrá días en los que se desespere, pero lo más importante es que siga luchando por adaptarse.

Toma en cuenta que ser zurdo no es una discapacidad. De hecho, diversos estudios científicos han demostrado que son personas más sensibles, y que generan más conexiones neuronales para comprender un mundo que los excluye.