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Amilcar_VALDES

Siendo amigo de mi tristeza

Muchos de los recuerdos más gratos de mi infancia se los debo a mi papá de amor, gracias a él amo el día de muertos y poner ofrendas, tengo mucho amor por la ecología y un afán científico que me lleva a investigar muchas cosas.

Murió el año pasado y el primer dolor al cual me enfrente fue haber estado lejos de él tantos años. El haber estado lejos me hizo sentir que no tenía derecho a vivir el dolor de haberlo perdido y por muchos meses me congele y deje de sentir muchas emociones.

Hace un par de semanas por fin logre volver a sentir y aunque han sido muy difíciles me siento muy en paz. Me impresiona bastante la campaña anti-tristeza que existe en el mundo, todo el mundo quiere quitarme la emoción o me dice que no está bien llevar tanto tiempo triste.

En estas dos semanas lo único en lo que he fallado es en mi columna pasada y les pido una disculpa y más que eso, me comprometo a no volver a fallar, de poco sirven unas disculpas si no están acompañadas detrás de una reacción correcta.

Gracias a mi tristeza estoy logrando acomodar el vacío de que mi padrastro ya no este, estoy acercándome a más personas, estoy buscando la forma de poder mostrarle a mi familia y seres queridos cuales de sus actitudes me alejan y sobretodo me está sirviendo para estar conmigo.

La tristeza es una emoción que te lleva a estar contigo te dan ganas de estar solito y lo menos activo posible. Si la usas bien te sirven para ordenar tus prioridades, sabes que algo te importa si te pone triste. Si mi novia llega tarde y no me genera una emoción, quiere decir que la puntualidad no es tan importante para mí, no necesariamente quiere decir que mi novia no me importa.

Estando triste puedo ver que tengo más capacidad de expresar lo que siento y así acercarme a las personas y pedirles lo que quiero. La tristeza me está ayudando a ver mis heridas y buscar la forma que puedo cuidarlas. Después de estas dos semanas de estar triste puedo ver que muchas actitudes de la gente me lastiman y no me he hecho cargo de cuidarme y pedir lo que necesito.

Me gusta ver que 2015 fue un año de muchos cambios y hoy gracias a la tristeza veo claramente y los siento. Sé que no todos están tan en paz con su tristeza y amorosamente van a tratar de quitármela, de mi depende mostrarle a los demás que la tristeza de hecho me hace bien y pedirles que me reciban estando triste.

Una de las más grandes alegrías que me está dando la tristeza es ver cuantas relaciones sanas he logrado tener, sentir el amor y apoyo de esa gente me alimenta a seguir dando pasitos y viviendo mi tristeza. Si quieres aprovechar el 14 de febrero para fomentar tu red de apoyo no te pierdas mi siguiente columna donde platicaremos de eso.

Amilcar Valdes Farrugia