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Lorena López Niño de RiveraEl fin de semana pasado tuve la oportunidad de ser alumna y participante de uno de los talleres que se dan en Evolución Terapéutica, como uno de mis beneficios por ser parte de este maravilloso centro y colaborar con ellos puedo aprovechar y aprender de mis tres jefes (¡Sí también quieren aprender de ellos, échenle un ojo a sus columnas!)

El taller de este fin de semana era para trabajar el tema “pareja” y vaya que es un tema para mí, había una parte de mí que se sentía fuera de lugar, ya que la mayoría del grupo iba con su pareja y yo pues, soltera. Podría contarles muchos de los 20’s que me cayeron en el taller pero hoy quiero hablarles de uno en particular que fue muy impactante para mí; el segundo y último día del taller, los maestros empezaron a dar las instrucciones para realizar una dinámica y más o menos la instrucción era la siguiente: “ Se van a parar uno por uno y van a escoger a la persona que MENOS conozcan del grupo o de la cual se sientan MENOS cerca” Fueron pasando uno por uno escogiendo a diferentes personas, de repente volteé a ver a todo el grupo y lo primero que mi cabeza pensó fue: “¡Jamás te van a escoger a ti!” por un momento fue triste y feo y pensé que estaba mal porque entonces no iba a poder hacer la dinámica, pero lo que fue muy impresionante para mí, fue ver que de 14 personas, incluidos los maestros, yo era la única a la que todo el grupo conocía y no sólo conocía sino que soy muy cercana de al menos 10 de ellos, que literalmente si me pasará algo, estarían muy tristes y les dolería mucho. Fue una sensación extraña, fue muy bonito darme cuenta por primera vez que soy importante para muchas personas, al mismo tiempo me sentía arrogante y prepotente y que quizá lo estaba imaginando, pero a la vez podía darme cuenta de mi importancia.

¿A qué voy con todo esto? Justo un día antes, en la noche, estaba llorando porque ya no habló con mis amigos de la prepa o que veo muy esporádicamente a mis amigas de la universidad o que estoy alejada de muchos de mis primos y una parte de mí se sentía sola, sin amigos o sin un grupo. Cuando volteé a ver a mi alrededor en esa dinámica y vi que hoy ellos eran mis amigos y no sólo ellos son importantes para mí, sino que yo soy importante para ellos fue bastante impresionante. Creo que no sólo a mí, sino que a todos muchas veces se nos olvida o auténticamente no podemos ver las diferentes personas para las cuales somos importantes lo que tiene que ver con ver nuestro impacto en el mundo.

¿Cuántas veces no nos han invitado a una fiesta o a un evento y creemos que no pasará nada si no vamos o que la persona que nos invitó ni se dará cuenta que no fuimos y que seguramente todas las demás personas son más importantes que nosotros mismos? Auténticamente, hay una parte de nosotros que cree que si dejamos de hacer algo no habrá un impacto, no pasará nada, pero de hecho en muchas ocasiones eso lastima a los demás; empezar a ver nuestro impacto tiene que ver con ponernos en un estado de duda, en un estado en el que podamos parar un momento nuestras vidas y preguntarnos: Si yo hoy desapareciera… ¿A quién afectaría? ¿Quién se quedaría sin un amigo/a? ¿Quién me extrañaría y estaría triste? Pueden sonar a preguntas muy tontas o sin sentido, pero son el tipo de preguntas que a mí en lo personal me han ayudado a empezar a ver el impacto que tengo en las personas, a que, si dejo de hacer algo o me alejo de la gente, voy a lastimarlos, voy a quitarles algo lindo de su vida.

Si vemos nuestro impacto, podemos entonces cuidarnos y cuidar a los que tenemos a nuestro alrededor, si yo sé que soy importante para esa amiga que me invitó a su cumpleaños, aunque sienta que no lo soy, entonces puedo ir, aunque sea un ratito a su cumpleaños y cuidarla en el proceso porque es probable que, si no voy, ella se sienta lastimada, no importante o que a nosotros nos vale un cacahuate.

Hoy lo que me gustaría que te llevarás tiene que ver con empezar a ver a todas esas personas a las cuáles les aportamos algo solo por el simple hecho de estar, sé que habrá una voz que te dirá que seguro no eres tan importante para esa o aquella persona o que a ese compañero de trabajo no le aportas nada, pero es ponernos en un estado de duda y decir: “En una de esas, si soy importante para él o ella y lo que haga o deje de hacer, si le va a afectar”

Estoy casi segura que van a encontrar una lista mucho más grande de la que pensaban de personas que los quieren, que hacen la vida de muchas personas más bonita solo por el simple hecho de estar en ella…

Lorena López Niño de Rivera

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