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Sobre salud y nutrición, identifica lo que sirve y lo que no

Adriana SandovalEstamos rodeados de información: libros, páginas web, publicaciones de Facebook, reportajes, etc. El problema es que en la mayoría de los casos, no publican la fuente de información y si está basada en publicaciones o estudios serios. Además, leemos o escuchamos cosas contradictorias sobre el mismo tema, y aquí es donde nos sentimos inseguros y no sabemos si seguir la recomendación o no.

Te voy a dar algunas sugerencias para que evalúes si la información que recibes es seria y si vale la pena utilizarla.

1.- Revisa la seriedad de la publicación. Sabemos que las revistas científicas son la fuente de información nueva pero son de difícil acceso y de lectura especializada. Mejor busca sitios de internet o libros editados por grupos serios de divulgación científica. Por ejemplo: páginas que terminen en .edu, .org, gob.mx o nhi.gov, éstas normalmente están avaladas por hospitales o instituciones serias. También puedes confiar en publicaciones como la BBC de Londres, National Geographic o cualquier publicación que sea reconocida por su seriedad y veracidad de información.

2.- Si dudas, consulta la fuente original. Esta sugerencia hubiera sido imposible hace algunos años pero actualmente, es posible. Seguramente encontrarás la fuente informativa y puedes buscarla directamente. Si no la mencionan, es muy probable que esa información no sea de fiar.

3.- Revisa que no promocionen algún servicio o producto. Es muy común que se use información de salud como gancho para venderte algo. Si este es el caso, no confíes en lo que lees o escuchas, puede estar manipulado para beneficiar al producto.

4.- Depura información. La salud y la alimentación cambian día con día, no te quedes con algo que leíste hace 10 años, busca novedades sobre los alimentos que consumes habitualmente, tal vez te lleves una sorpresa y veas que ese alimento que tanto te gusta ya no está en la lista negra. No tomes todas las recomendaciones al mismo tiempo, te harás la vida imposible. Por ejemplo, una paciente se hizo experta en smoothies porque compró una licuadora especial para hacerlos, cuando la conocí, sus smoothies tenían más de 10 ingredientes, agregaba todo lo que leía y ¿saben en qué acabó? Dejó de disfrutar la preparación y consumo de sus licuados y además, subió de peso.

5.- Siempre apuesta por lo natural. Si decides incluir algún alimento por sus beneficios a la salud, hazlo en forma natural, evita los que vienen encapsulados o combinados con otros remedios naturales. Cada vez veo más recomendaciones sobre vitaminas y suplementos que no están diseñados para cualquiera. ¿Crees que el vendedor de la tienda sabe de nutrición o salud? Si vas a confiar en su recomendación pregunta cuál es su formación profesional y decide si está preparado para aconsejarte.

6.- Confía en tu intuición. Hay información que nos da desconfianza, que algo “no cuadra”, tal vez no sepas exactamente qué es lo que no te gusta pero si este es el caso, no sigas esa recomendación.

7.- Habla con un profesional. Esta es la forma más segura de saber si algo es bueno para ti o no. Los profesionales de la salud estamos obligados a estar al día en estos asuntos. Haz una lista de dudas y preguntas, cuando vayas a tu médico o nutriólogo, pregunta todo lo que necesites saber, estaremos encantados de responderte.

¡Que tengas una gran semana!

 

Adriana Sandoval