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5 movidas que harán de tu suegra tu aliada

La progenitora de tu gran amor, tu suegra a quien estás tan agradecida por traer al mundo a ese tipazo que ahora es tu marido, pero que sufres y ¿lamentas? en cada reunión familiar.

suegra

¿Cómo hacerla tu aliada en la batalla de los domingos? Y mejor aún ¿en tu relación?

Para nada se trata de que te vuelvas una barbera o que a todo le digas que sí para tenerla contenta; todo es cuestión de táctica y que como en la guerra o en el futbol americano, la apliques con todo contra ¿tu nueva amiga? ¡Ja, ja, ja!

Cuestión de apreciación: si es blanco o negro ¿importa?

Jamás subestimes a tu suegri, eso de ir siempre en su contra sólo va a sacarte canas verdes ¿para qué te gastas? Todo es cuestión de apreciación y, obvio, de enfoque.

Nadie puede elegir tu mood mas que tú, entonces, si te pasa que estás cocinando y algún ingrediente que estás añadiéndole al guisado no le parece por “x” razón, ¿es en verdad necesario que hagas un entripado por eso? ¡es sólo un comentario!, y aunque fuera más allá de ello ¿quién le suma importancia? Cuestión de apreciación.

Tu futuro matrimonial ¿un infierno?

La respuesta acá se limita a dos palabras: límites y comunicación.

¡Por supuesto que nos referimos a los límites y comunicación que estableces con tu pareja! Mientras ustedes dos sepan bien cómo dirigirse entre ustedes en público y especialmente cuando están con su mamá, podrán evitar peleas o conflictos por cosas que realmente no valen la pena y que de saberlas, tu pareja seguramente sabrá cómo mediarlas sin que tú tengas que si quiera suspirar para suavizarlas.

En el pedir, está el dar

Tampoco es que tu siempre seas una santa ¿verdad?. Todxs tenemos nuestros días y eso de echarle la culpa de todo a la suegra ¿aplica siempre?; puede que hayas tenido un día de miércoles, pero nadie tiene por qué sufrirlo ¡ni siquiera ella!. Así que aplica esas respiraciones profundas que tanto recomiendan en el yoga y ¡serénate!. En el pedir, está el dar, así que entre más pongas de tu parte para alivianarte la vida -y alivianársela a otros cuando andes de genio-, de menos te vas ganando a tu querido de gran aliado y con el tiempo, a tu querida suegri.

¡Cázala!

¡Aguas con ponerte loca! Nos referimos a que estudies sus conductas, de forma sutil, a manera de que vayas comprendiendo por qué es cómo es en ciertas situaciones; todxs tenemos necesidades que juegan con nuestros roles de madre, de pareja, de hijo, etc; ¿qué la conecta con la vida? ¿qué la hace encanijarse? ¿qué la conmueve? ¿qué le apasiona de manera positiva?. La onda es armarse de un buen manual del “Know how” cómo tratarla y hasta hacer empatía con ella, no para andar de mandadera o de lacaya de caprichos suyos, si no de una tarea que todos podríamos hacer bien con el otro: empatizar, ponernos en los zapatos del otro y tratar de comprender el por qué de ciertas de sus conductas.

Lo cortés, no quita lo valiente

¿Alguna vez has visto que con hostilidad un problema se resuelva? Quizá de mala manera y con los peores resultados; por eso las frases que nuestras abuelas nos repetían hasta el cansancio en nuestros juegos con primos o a través de nuestras mismas mamás, ésas como la de “lo cortés no quita lo valiente”, pueden ser una gran aspirina para la convivencia familiar con tu suegra, ya que además de mostrar tu educación y respeto, establecerá tus límites y criterio ante el manejo de situaciones de estrés o antipatía, abriendo de paso tu lugar en la familia, sin ser impositiva y sí muy respetada y chance hasta adorada (y no en aceite), por tu suegra.

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