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¿Qué tan útil fue la escuela?

Un hombre es lo que hace, con lo que hicieron con él.
Jean Paul Sartre.

Javier Garrido

El domingo antes de que comenzara la tarde logré terminar una lectura de análisis de Sartre y toda esa tendencia de los filósofos franceses estructuralistas. Poco después un amigo me llamo por teléfono y me invito a acompañarlo a comprar tenis, así que salí a dar una vuelta con él por el tianguis de la san Felipe de Jesús. Un barrio complejo y conocido por la venta de muchos productos pirata y el comercio informal; además de su fama de violencia asociada a este tipo de lugares donde llegan productos a precios muy económicos provenientes de robo a tráileres y otros factores. Allí tuve la oportunidad de caminar mucho entre todo ese mundo maravilloso, analizando y tratando de encontrar la praxis de las ideas recientes. Un poco de existencialismo y otro tanto de estructuralismo social. Después de estas lecturas no puedes evitar analizar a tu entorno y todas las personas y poder vernos a nosotros mismos en comparación con una comuna de hormigas o cualquier otra especie de insectos habitando un espacio infinito.

Mientras platicaba con mi amigo recordé esa frase tan representante del escrito leído: Un hombre es lo que hace con lo que hicieron con él. ¿Qué tan lejos se puede llegar siendo un niño con pequeños márgenes de influencia, cuando la comprensión del entorno comienza en nuestra familia y las decisiones que ellos toman? Sus triunfos son nuestros triunfos y sus temores se convierten en los nuestros. Después de ese primer contacto social vamos a “la escuela” por definir el lugar donde nos mandan a estudiar y allí tenemos un caldeo de ideologías y emociones. Personalidades a flote de la forma más tangible. Siendo niños vamos a la escuela a aprender de la convivencia. Allí poco a poco empezamos a saber quiénes somos; nos entendemos a nosotros entendiendo a los demás. La cuestión académica tiene bases importantes pero son pocas loe demás es pura basura de relleno para tener entretenida a esta pequeña población, así como lo hacen los programas de televisión con caricaturas y comerciales exclusivos.

Nuestros padres nos mandaron a ese lugar para cumplir con un requisito. Pero también con algo de esperanza depositada en la idea constante de que la escuela es para poder ser mejores. Creyendo en la educación pero ella; La Educación. Está en otra parte o en todas partes para ser exactos. Regresando a la frase de Sartre responsabilizamos al mundo adulto de lo que siembra en su sociedad y por ende en los frutos que recogemos y no está lejos de la realidad. Sobre todo por el lugar en que me encontraba.

Responsables de la educación somos nosotros cuando crecemos. Pero, antes de que eso ocurra cada generación es responsable de la generación que la antecede: padres, madres y abuelos.

Mientras avanzaba por los puestos de comida, teléfonos celulares, ropa clonada. Analizaba sin desapegarme del enorme sentimiento de orgullo que siento por saber los códigos del barrio. Esas enseñanzas que no se dan en las aulas y sirven para crear en las personas que las conocen una identidad. Aprender y aprender. Eso lo hacemos durante toda la vida; pero educarnos y enfocarnos hacia metas objetivas eso no ocurre en las escuelas públicas.

Aprender a desaprender es un punto de inicio en la transformación de todo lo que somos, de lo que vivimos y de lo que nos rodea sobre todo a nivel Nación.

Ahora nos toca a nosotros tomar las riendas de lo que deseamos como sociedad para nosotros y los nuestros. La clave del cambio radica en la educación y los más cercanos a esa responsabilidad son los maestros; los encargados de la educación en el país buscando una mejora en los planes de estudio y llevando la información a un mundo más real y objetivo en la práctica creando mejores seres y no sujetos que intenten ser productivos; como lo hace la calle cuando enseña. Tomando ese camino no podrán retrasar lo inevitable: La mejora.

Es importante saber y transmitir que la escuela no es un edificio, no es una persona, ni la responsabilidad de un solo hombre. La educación es la mejor inversión en nuestro presente y la más grande manera de demostrar que creemos en nosotros.

Francisco Javier Garrido Ruíz