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¿Tienes un hijo parlanchín e imprudente en casa? Mejora la situación de ambos

Sin duda una persona moderadamente sociable, puede salir adelante gracias a sus capacidades de convivir y relacionarse con otros, de involucrarse con ellos, así como de saber establecer límites.

NIÑO

Aunque cuando en casa uno se encuentra con un pequeño que es súper sociable, pero que habla hasta por los codos, es buen momento para dirigir esa capacidad suya de generar conversaciones, evitando que monopolice las pláticas o que interrumpa a otros de manera arcáica, por aquello de la onda del respeto.

Es padrísimo ver que tus hijos cuenten con capacidad creativa, sobre todo al platicar, pues crean mundos de los que muchas veces los adultos somos súper ajenos o nos hemos ido alejando gracias a la cotidianidad, a las responsabilidades diarias y así vamos sumando a la lista.

Por ello y para mantenerlos en un punto medio, te compartimos unas bonitas y chulas técnicas para que no cortes ese enchufe creativo y, a la par, incentives su respeto al espacio y tiempo de los otros.

RECONOCIENDO LOS MOMENTOS IDEALES

Si están en una reunión familiar o un amigo los visita, es seguro que tu chamaquito o chavita, quieran formar parte de la conversación. Previo a ello, ayúdalo a reconocer en qué momentos puede ser partícipe, qué pláticas son sólo para adultos o cuáles son las señales que debe tomar en cuenta antes de involucrarse, como cuando una persona está al teléfono­ -enseñarle que debe esperar a que termine su conversación-, o en momentos cuando alguien expone un tema, como en clase, con sus profesores o compañeros.

HAZ  EQUIPO CON TUS CHAVOS

También es viable que cuando se encuentren en un grupo de adultos, los enseñes a acercarse al adulto con el que desea hablar, tocando su brazo para indicar que quiere compartir algo con ellos.

En caso de que no puedas atenderlo de inmediato, en lugar de interrumpirse mutuamente, puedes couchearlo diciéndole que cuando alguien esté hablando contigo y tú no puedas responderle de inmediato por estar escuchando a la otra persona, después de que toque tu brazo, tu apretarás su mano, en señal de que sí le prestaste atención y de que espere a que termine el otro interlocutor para que el participe en la plática.

LOS TRIUNFOS

Festeja con ellos sus triunfos, pues sabemos que para ellos, frenar el enorme instinto de hablar hasta por los codos, ¡es realmente un triunfo! La práctica hace al maestro y celebrar esa maestría con tus pequeños, incentivará su respeto hacia las conversaciones y espacios de los demás, sin contar la gran autoestima que les dará al sentirse apreciados y celebrados por tí en sus esfuerzos.

Y a ti ¿qué tal te va con tus chavitos en las conversaciones?