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Martha Sánchez

Todos los cambios son buenos.

Hay una ley que nos dice que todo esta en movimiento, que nada esta estático. Esto es que lo único constante son los cambios.

Al ser humano nos encantan los hábitos y las costumbres por que nos dan una seguridad “aparente”, volviéndonos mecánicos y autómatas. Olvidándonos que todo esta moviéndose todo el tiempo, que nada permanece igual y lo más probable es que vamos a sufrir por que seguro va a cambiar.

La única manera de vivir esto sin que nos duela es aprendiendo a fluir, y adaptándonos a los cambios. Entendiendo que no es personal, que es una ley universal y que si me incorporo a ella y me abro a los cambios, la voy a pasar mejor.

No somos un producto terminado, como una vaca que no le va a salir otra ubre, nosotros tenemos la posibilidad de re programarnos para crecer y evolucionar.

A través de la experiencia podemos saber que nos gusta, que es bueno para nosotros y que no lo es. Se trata de prueba y error.

Se dice que somos los únicos animales que nos tropezamos con la misma piedra mil veces. ¿Es el colmo siendo animales con una conciencia auto reflexiva, esto es que se, que sé?

Los animales saben muchas cosas pero no saben, que saben, es puro instinto.

El problema no radica en equivocarnos, si no repetir el mismo error.

Es por ego que no terminamos de aprender de la experiencia. El ego tiene muchos mecanismos de defensa, para garantizar su existencia. El ego es el miedo, que no nos deja crecer ni aprender de nuestros errores. Siempre tiene una excusa, una justificación o un pretexto para no ver la realidad, que es que eso no me sirve, no es lo que quiero para mí, ni es lo que quiero vivir.

Solo la reflexión nos hará conscientes. Cuando podamos verlo sin la identificación de que somos malos o de que nos equivocamos.

Cuando seamos maduros y conscientes de que la experiencia nos sirve para seleccionar que si nos gusta, y que no podremos aprender.

Si vivo algo que no me gusta, basta con no repetirlo, para que la experiencia haya valido la pena. Es la única manera que tenemos de aprender de nuestro pasado, no es que sea malo si no que estoy aprendiendo. La palabra pecado viene de “pecatus” del latín que quiere decir equivocarse, errar, no dar en el blanco.

Equivocarse es normal se trata de aprender de la vivencia. Conócete, acéptate y obra en consecuencia.

Recuerda que lo único constante son los cambios, esta ley también me afecta a mí. Se vale cambiar, renovarse, innovarse y reinventarse.

Este es el regalo del mundo de la forma, o sea de la vida somos espíritus viviendo una experiencia humana, y se trata de crear, de inventar, con toda la creatividad y libertad que seamos capaces.

No existen dos seres iguales, somos únicos e irrepetibles y esta es nuestra oportunidad.

Si lo de afuera va a estar cambiando todo el tiempo lo mejor que podemos hacer es estar relajados y abiertos al cambio, que es lo único seguro que vamos a vivir.

Acuérdate que todo cambio es bueno, que no hay mal que por bien no venga y que nunca esta más obscuro que cuando va a amanecer.

Aquí te mando algunos decretos. Que estoy segura te van a ayudar apoyándote en este nuevo proceso.

Estáte consciente que lo único que tenemos, es este momento presente, el aquí y el ahora que es eterno, y es un regalo, es por eso que se llama “presente”.

Acuérdate de ti y un buen cambio seria, trátate mejor apapachate más y critícate menos.

 

Decretos:

Todo trabaja para mi bien siempre.

Confió en el proceso natural de la vida.

Me adapto a los cambios con gran facilidad.

Lo mejor me esta pasando siempre.

Del pasado aprendo. Todo es experiencia.

Me amo y me apruebo tal cual soy aquí y ahora.

Esto también pasará.

 

Te quiere.

Martha Sánchez Navarro

 

Martha Sánchez Navarro