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Trastornos alimenticios poco comunes que debes conocer

shutterstock_367721519Los trastornos alimenticios son padecimientos mentales caracterizados por comportamientos obsesivos relacionados con el control de peso y la ingesta de comida.

Aunque los más conocidos son la anorexia y la bulimia nerviosas, debes saber que existen otros trastornos alimenticios que podrían estar afectando a tus hijos, amigos o familiares.

  • Potomanía. También conocida como polidipsia psicogénica, es la obsesión por beber agua en abundancia, sin que exista la sensación de previa de sed. Quienes la padecen pueden llegar a ingerir hasta 15 litros de agua al día, con la intención de llenar su estómago y no sentir hambre. El problema es que cuando se consumen más de tres litros de agua al día, este líquido se vuelve nocivo para el organismo, afectando el correcto funcionamiento de los riñones y la composición de la sangre.
  • Pica. Este trastorno alimenticio es más habitual en los niños pequeños, y se caracteriza por la ingesta intencionada y recurrente de gis, yeso, pegamento, pintura, barro, heces de animales, tierra y otros productos no comestibles. Algunas embarazadas también pueden desarrollar pica, cuando existe una deficiencia de nutrientes.
  • Drunkorexia. También conocida como alcohorexia y ebriorexia, este trastorno alimenticio consiste en dejar de comer para “contrarrestar” el efecto calórico de las bebidas alcohólicas. Este padecimiento ha comenzado a popularizarse entre los adolescentes y jóvenes. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el consumo de alcohol interfiere con los procesos de aprovechamiento de los nutrientes y provoca una disminución del apetito, por lo que los cuadros de drunkorexia pueden agravarse, llevando al enfermo a desarrollar hipertensión arterial, pancreatitis, cáncer de estómago y esófago, gastritis y enfermedades hepáticas.
  • Pregorexia. En pocas palabras, este padecimiento es anorexia durante el embarazo; sin embargo, ha comenzado a considerarse un trastorno alimenticio independiente por el riesgo que representa para el bebé y la madre. Para no aumentar de peso, las pacientes se someten a estrictas dietas y rutinas extenuantes de ejercicio, con lo que limitan el desarrollo del feto.
  • Rumiación. Este trastorno se caracteriza por regurgitaciones repetidas de alimento, que van del estómago a la boca, para volver a masticar, lo cual impide la asimilación de nutrientes y el mantenimiento de un peso adecuado.

Para poder detectar si tus hijos sufren algún trastorno alimenticio, es importante que prestes atención a su comportamiento frente a la comida, el ejercicio y su apariencia física en general.