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YO NO QUIERO UN HOMBRE DOMESTICADO

 

Mariesther Martínez Eroza

Mariesther Martínez Eroza

Siempre me he expresado en contra de la publicidad que ofende la integridad de la Mujer y pienso que igual debemos reaccionar al ofenderse la integridad de cualquier género, de cualquier “esencia” como menciono en mi libro SOPA o SEXO.

La liberación de la Mujer es un tema de suma importancia en la historia de la humanidad porque era necesario reconocer el valor del Género Femenino y su importancia en el ciclo de la vida, de los hogares, de las empresas y en todos los ámbitos. Quizá la forma de llevar a cabo esa revolución al principio no fue lo más acertada; sin embargo en la actualidad las mujeres estamos pidiendo “equidad” y en honor de esa equidad yo estoy totalmente en contra de la publicidad o las personas que minimizan o feminizan el género masculino. Hace poco tiempo existieron unos comerciales que nos decían como “Domesticar” a nuestros hombres para que limpien la casa, nos den su dinero y se pongan de tapete para pasarles encima. Lo bueno es que los sacaron del aire muy rápido.

¿De verdad eso es lo que queremos las mujeres? Yo no quiero un hombre para eso. Yo quiero una pareja para compartir no para competir. Yo quiero una pareja para dar y también para recibir. Una pareja que no me oiga, sino que me escuche y guardar silencio cuando Él tenga algo que decirme. Para que me ame sin dejar de ser yo misma y amarle sin querer poseerlo.

Yo no quiero que alguno de mis hijos sea “domesticado” por una mujer. Yo no quiero que mis hijas consideren siquiera la  mínima posibilidad de tener que “dominar” para ser felices, y no quiero que la otra mitad de la población que son hombres, se vuelvan “abnegados” porque ya vimos que esas diferencias nunca funcionaron.

Todos tenemos fortalezas y debilidades y eso no depende de nuestro género, sino de nuestra Esencia. Habrá mujeres más fuertes y capaces que sus hombres y hay hombres más sensibles y empáticos que sus esposas. Cada pareja puede negociar y aprender a manejarse de acuerdo a sus características personales y sin daños colaterales; pero cuando se falta al respeto, se lastima la individualidad y se humilla al otro, nos colocamos en punto peligroso donde deja de haber crecimiento y evolución.

Es importantísimo que eduquemos en casa con equidad, dignidad y respeto para cualquier género y para cualquier esencia. Como lo menciono en mi libro SOPA o SEXO, respetemos las Esencias YIN y YANG evitando caer en el Machismo y ahora en el Hembrismo exacerbado.

Mariesther Martínez Eroza